Un “muro humano” impide la detención de un condenado a seis años por pertenecer a Segi

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El joven navarro condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a Segi, Luis Goñi, en paradero desconocido desde hace dos meses, apareció ayer en las calles de Pamplona donde cientos de personas formaron a su alrededor un “muro humano” para impedir su detención.
Coincidiendo con una manifestación convocada por el movimiento Herri Harresia para defender la desobediencia civil pacífica, Goñi aprovechó la cobertura de ese “muro popular” con el que la izquierda abertzale protege a los condenados por actividades relacionadas con ETA para evitar que sean detenidos.
El anuncio de la aparición de Goñi hecho público esta semana había alertado a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que desde primera hora de la mañana desplegaron en la localidad de Barañain –de la que Goñi es vecino– y en Pamplona un fuerte dispositivo de vigilancia.
El joven, quien desde que conoció su condena ha estado escondido, anunció que no participaría en la manifestación pero que la seguiría para posteriormente salir, de forma que los convocantes de la marcha evitaran su detención con un “muro popular”, si bien la delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba, advirtió de su arresto en caso de que apareciese.
De hecho, la manifestación, con varios miles de participantes, se desarrolló por las calles de Pamplona sin incidentes aunque vigilada por un fuerte dispositivo policial, y transcurrió en un tono festivo tras una pancarta con el lema “Desobedientziaz libre bizi” (Vive libre mediante la desobediencia).
Tras la lectura del comunicado daba fin a la cita, muchos participantes se dirigieron al caso viejo pamplonés, donde tras media hora de expectación y ya sin aparente vigilancia policial, rodeado de familiares y entre aplausos y gritos de ánimo de las centenares de personas congregadas, apareció andando Luis Goñi. Inmediatamente fue rodeado por el “muro humano” que se sentaron a su alrededor para evitar el acceso de la policía. Goñi, megáfono en mano, tomó la palabra para agradecer a los asistentes su ayuda.

Un “muro humano” impide la detención de un condenado a seis años por pertenecer a Segi