El año que el Depor celebró las campanadas en un hotel

21 noviembre 2014 / 22 septiembre 2018 Fútbol Deportivo de la Coruña Una de los onces de Arsenio con denfensa de cinco:Rekarte, Donato, Djukic, Ribera y Nando
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El 31 de diciembre de 1993 el RC Deportivo vivió una de las concentraciones más singulares de su historia reciente, en un hotel de Madrid, preparando un duelo de Liga ante el Rayo Vallecano, el único duelo adelantado de la jornada y disputado el sábado 1 de enero de 1994.

La totalidad de la plantilla herculina hizo gala de una extrema profesionalidad para estar al máximo al día siguiente, en una contienda que finalizó con un empate 0-0 y que supuso un pinchazo inesperado en las expectativas del club blanquiazul, que rozó el entorchado liguero con el célebre penalti de Djukic, marrado el 14 de mayo de 1994.

Muy lejos de los excesos y la algarabía propia del fin de año, el cuadro herculino celebró las campanadas de un modo más que austero, en las propias habitaciones de los futbolistas, con la mente puesta en el campo de Vallecas.

Paco Liaño, portero titular de aquel equipo, recuerda cuales fueron sus sensaciones al despedir el año con el resto de sus colegas de vestuario.

“La verdad es que en aquella época no era algo tan insólito, creo que en mi carrera tuve que hacerlo dos o tres veces; tampoco me acuerdo demasiado porque ya pasó mucho tiempo pero sí que tengo en la mente que tomamos las uvas en la habitación, ni siquiera hubo brindis de todo el equipo a medianoche”, destaca.

El cancerbero cántabro relata que el plantel entonces dirigido por Arsenio Iglesias hizo alarde de un gran sentido de la  responsabilidad.

“Nos lo tomamos como una concentración más, no le dimos más importancia de la que tenía; la cena fue completamente normal y después cada uno nos fuimos a nuestras habitaciones. La verdad es que no recuerdo muy bien quién era mi compañero, normalmente era el portero suplente o bien Pedro Riesco, la verdad es que no lo sé a ciencia cierta, pero cenamos, tomamos las uvas y nos fuimos a dormir, eran otros tiempos”, ironiza.

Otro de los protagonistas de este inusual fin de año fue José Luis Ribera, un titular en aquel ‘Superdepor’ que a punto estuvo de alzarse con el primer título oficial para el fútbol gallego en la referida temporada 1993-94.

El zaguero vasco recapitula su experiencia, dejando constancia de que para nada fue la mejor de sus despedidas de año.

“La verdad es que tengo un recuerdo bastante lejano de aquella noche en Madrid, pero eché de menos a la familia; estabas en un hotel ajeno a todo y pensando en un partido cuando todo el mundo estaba de celebración”, dijo.

No íbamos muy contentos a ese partido, era el único adelantado de la jornada

“Los jugadores del RC Deportivo no fuimos muy contentos que se diga a este encuentro porque era el único de la jornada que se había adelantado y justo nos tocó a nosotros”, agregó.

“No creo que a los jugadores del Rayo Vallecano tampoco les hiciese una gran ilusión tener que concentrarse en Nochevieja por culpa de aquel partido pero fue una experiencia más como jugador, algo que recordar, ahora con más cariño que antes”, bromea. 

“Fue una noche muy normal, no hubo nada extraordinario porque estábamos concentrados en el partido, la cena fue como una más de prepartido”, especificó.

Por último, el lateral izquierdo Fernando Martínez Perales, Nando, precisó que perviven en su memoria algunos ‘flashes’ de aquella noche de fin de año de 1993.

"No fue nada del otro mundo, me acuerdo de que brindé con Voro en la habitación tomando las uvas; éramos el único equipo que jugaba al día siguiente en partido de Liga y nos tocó desplazarnos a Madrid”, subrayó.

“No hicimos nada del otro mundo, cenamos como siempre, comida como la de antes de cualquier partido y no me acuerdo si tomamos una copita de champán con todo el equipo o no, pero en cualquier caso fuimos muy comedidos y nos marchamos a la habitación a dormir”, agregó.

Preguntado acerca de si había sentido añoranza por haber estado lejos de su familia más directa, Nando se sinceró al sentenciar que “en aquella época yo estaba soltero y no tenía tantas preocupaciones, me centraba en jugar al fútbol y poco más... En Navidad sí que había ido a Valencia a celebrarlo con mis padres pero ya habían pasado unos cuantos días y ya estábamos centrados en intentar sacar adelante un partido importante porque estábamos en la zona de arriba de la Liga, luchando por los primeros puestos”.

Una noche diferente en la que la escuadra de Arsenio Iglesias resultó ser más que nunca una familia en tiempos en los que el parón navideño era bastante más corto de lo que en la actualidad.

El año que el Depor celebró las campanadas en un hotel