El Ayuntamiento todavía no se reunió con el PP ni el BNG por el presupuesto

Rosa Gallego, a su entrada a una sesión plenaria, pasa al lado del escaño ocupado por Avia Veira | quintana
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El alcalde, Xulio Ferreiro, todavía no mantuvo reuniones ni con el Partido Popular ni con el BNG acerca del presupuesto de la ciudad para el próximo año a pesar de que su intención era haberlo hecho a lo largo del pasado mes.
A mediados de septiembre, el regidor explicaba que su intención era la de llevar a cabo una reunión con cada una de las formaciones de la oposición a lo largo de octubre.
“Con calma pero sen pausa iremos propoñéndolles ós grupos a nosa iniciativa de orzamentos”, explicaba por aquel entonces Xulio Ferreiro, quien ya reconocía que había mantenido algún contacto preliminar con el Partido Socialista.
Además, el alcalde aseguraba hace mes y medio que daría preferencia en esta ronda de contactos a aquellas formaciones que se “mostraron proclives a chegar a un acordo”, en referencia al PSOE y al BNG.
El cauce fluido que están teniendo las negociaciones con la formación socialista puede haber influido en la decisión del alcalde de no apresurar los encuentros con las otras dos formaciones ya que el respaldo del PSOE sería suficiente para aprobar las cuentas en el salón de pleno.

Planteamientos lejanos
Desde el Partido Popular lamentan en las últimas semanas que desconocen cualquier detalle acerca del presupuesto ya que con ellos nadie se ha puesto en contacto ni les ha transmitido información alguna sobre la propuesta de cuentas para el próximo año.
A pesar de que Ferreiro había mostrado su interés en reunirse con todos los grupos con representantes en la corporación municipal, un acuerdo con la formación popular semeja una quimera.
Los planteamientos generales que defienden ambas formaciones son lo bastante alejados como para que se llegase a un punto de encuentro. Además, las relaciones entre ellas están marcadas por la falta de fluidez, las críticas en ambos sentidos y una relación claramente dominada por la crispación en determinados momentos a lo largo del mandato. Con todo esto, el hecho de que la formación que gobierna en minoría mantenga un encuentro con el resto de grupos es una situación que se repite con cierta asiduidad.
Sin embargo, la falta de contacto no se produce solo con el Partido Popular, sino que tampoco el BNG ha sido invitado a las negociaciones presupuestarias o a conocer las propuestas del Gobierno local.

Enfado
Durante el pleno ordinario celebrado el mes pasado la portavoz nacionalista, Avia Veira, preguntó al equipo de gobierno acerca del estado en el que se encontraban las ordenanzas fiscales de cara al próximo año.
La cuestión formulada no encontró una respuesta clara y concisa por parte de la concejala de Hacienda y Administración, Eugenia Vieito, lo que provocó las quejas de Veira.
Sin embargo, su malestar no fue nada comparado con el comunicado publicado al día siguiente de la sesión plenaria y provocado por el anuncio de la Marea de llevar a la junta de gobierno local los tributos un día más tarde.
La portavoz nacionalista calificó de “esquizofrénica” la actuación del Ayuntamiento sobre las ordenanzas fiscales después de que les “agochasen” información en el pleno.


“A actitude de Eugenia Vieito e do Goberno da Marea é máis propia de nenos de patio de colexio que dun Executivo municipal”, dijo Avia Veira, quien criticó la falta de tiempo para estudiar los cambios.
Es destacable que ambas formaciones no hayan entablado contactos después de que para el presupuesto de este año acordasen una serie de propuestas del BNG por valor de un millón de euros y que finalmente no se consolidaron ya que las cuentas fueron rechazadas inicialmente en el salón de plenos.
Cabe recordar que el Bloque Nacionalista Galego fue una de las formaciones que apoyó la investidura de Xulio Ferreiro como alcalde junto al Partido Socialista. En su contra juega el hecho de contar solo con un representante en la corporación municipal, lo que sería un respaldo insuficiente para el Gobierno local a la hora de querer sacar adelante el presupuesto del próximo año si el Partido Popular y el Partido Socialista votasen en contra.
Con este panorama, al Gobierno local le quedan menos de dos meses para tener aprobado el presupuesto y que entre en vigor el 1 de enero, una circunstancia no vista en este mandato.

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