Un tropiezo inesperado

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El Deportivo encajó su cuarta derrota del campeonato, recibió dos goles por segunda vez (como en Gijón), el primero de ellos a balón parado y dio un paso atrás en su pelea por estar en lo más alto al no puntuar ni tan si quiera en el campo de un equipo que luchará por no descender. Los herculinos empezaron a perder el encuentro de ayer el día del Zaragoza cuando se quedaron si Culio o Luisinho para este choque. Más que nunca se notaron las bajas.
Fernando Vázquez no hizo cambios de última hora y permaneció fiel al trabajo de la semana previa en la que el once ‘titular’ que movió en Abegondo contaba con variaciones con respecto al equipo que empató con el Zaragoza. Manuel Pablo entró por Luisinho, Juan Carlos por Culio y Bicho en lugar de Arizmendi.
La primera parte fue sosa. El equipo blanquiazul salió ‘a lo suyo’. Dejó hacer al Tenerife y se defendió con criterio. El tedio fue el denominador común de los primeros 45 minutos. De hecho, la primera acción a destacar llegó en el minuto 13 con una jugada de ataque de Aridane que Bergantiños enviaba a córner.
Los insulares dominaron en cuanto a las acciones ofensivas pero no crearon un peligro claro. El Deportivo se defendía con seguridad, por momentos incluso daba la sensación de que lo tenían planeado. A los 15 minutos, un hipermotivado Aridane mandaba la pelota fuera de potente disparo. En el 18 acosaban otra vez los chicharreros pero el equipo de Vázquez no pasaba apuros. Poco a poco se iba acabando el acto inaugural con las mismas premisas. El Tenerife atacando como podía y el Depor en la zaga más cómodo que un turista en la playa de Las Américas.
En el 33 un nuevo disparo lejano levantaba a la poca afición que se dio cita en el Heliodoro. El Depor hizo poco o nada en ataque en los primeros minutos. Lo mejor, en el 40. Un taconazo que Bicho dentro del área habilitó para Rudy, quien, en lugar de disparar a puerta, buscó el pase y marró la única ocasión de anotar de los herculinos que, por no aparecer en vanguardia, ni dispararon a portería. Con empate sin goles se llegó al descanso.
La segunda parte cambió de manera diametral. Los locales se echaron encima la responsabilidad del choque y comenzaron a ahogar al Depor, si bien no con ocasiones claras al menos con presencia en el área coruñesa.
En el 57, a balón parado (cómo no) el equipo herculino encajaba el 1-0, a la salida de un córner en el que Lux no podía evitar el tanto de cabeza de Carlos Ruiz. El Depor contestaba pronto, pero, con tres saques de esquina consecutivos, no lograba poner en aprietos al meta insular. En el 62 Manuel Pablo ejecutaba el único disparo a puerta del encuentro por parte visitante, el resto de jugadas eran tan estériles como improductivas. Vázquez se la jugaba con tres centrales y los laterales adelantados al medio del campo y el equipo intentaba llegar a la meta contraria pero con escasa claridad.
O bien Rudy hacía de todo con la pelota pero elegía mal a quién dársela, o la entregaba fatal, o bien Luis Fernández mandaba el esférico a las nubes en vez de controlar con suavidad, o bien Borja no encontraba la forma de zafarse para recibir en condiciones... El Depor llegaba tarde al partido. La sensación era de que en una contra podría llegar la sentencia definitiva.
Pudo ser en el 86, pero Lux se encargó de desbaratar la acción que hubiera supuesto el cierre del encuentro. Ésta llegó en el 91, por mediación de Aridane. El exjugador del Fabril anotaba el 2-0 en un ‘dos para dos’ después de que los atacantes del equipo deportivista perdieran por enésima vez la pelota.
El Depor notó muchísimo la falta de jugadores como Culio. La plantilla es la que es y se resiente con las ausencias. Ahora, a pensar en el Real Madrid Castilla, el próximo rival de Riazor.

Un tropiezo inesperado