EEUU inicia en Siria una larga campaña de ataques contra el Estado Islámico

GRA540. NUEVA YORK, 23/09/2013.- El rey Felipe VI durante la reunión que ha mantenido hoy con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama (d), en la segunda jornada de su visita a Nueva York, tras intervenir en la Cumbre sobre el Clima organizada
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Estados Unidos ha iniciado una campaña de bombardeos en Siria contra objetivos terroristas que ha contado con la contribución de cinco aliados árabes y que lleva la guerra contra los yihadistas suníes del Estado Islámico (EI) a una delicada fase dentro de un territorio en guerra civil. Jordania, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí confirmaron ayer su participación en los bombardeos de la coalición internacional liderada por EEUU contra posiciones de EI en Siria.
Más de 150 bombas, la mayoría guiadas, entre ellas 47 misiles Tomahawk, bombarderos B1, cazas F15, F16 y, por primera vez, los modernos F22 Raptor participaron en los primeros ataques aéreos de EEUU en el complejo teatro de operaciones sirio.
El presidente estadounidense, Barack Obama, hizo una breve declaración ante las cámaras antes de viajar a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que destacó el hecho de que esta nueva fase contra el EI ha contado con el apoyo de cinco naciones árabes de mayoría suní.
“Este esfuerzo va a llevar tiempo, habrá desafíos en el futuro, pero vamos a hacer lo que sea necesario para luchar contra este grupo terrorista, por la seguridad de nuestro país, de la región y de todo el mundo”, aseveró Obama, que había autorizado el plan de ataque el pasado jueves. Aprovechando esta primera misión en Siria, Estados Unidos lanzó en solitario varios misiles guiados contra una poco conocida célula de veteranos de Al Qaeda, el grupo Khorasan, que según el Pentágono planeaba un ataque “inminente” contra intereses occidentales desde bases en oeste de Alepo, en el noroeste sirio.
El ataque contra Khorasan, liderado por el kuwaití Muhsin al-Fadhili, demuestra que Estados Unidos está vigilando varias agrupaciones extremistas que han medrado en el caos bélico de Siria, donde las líneas entre enemigos y aliados son confusas y se basan más en las divisiones sectarias entre chiíes y suníes.
Pese a la complejidad del conflicto sirio, Estados Unidos ha decidido proceder con las operaciones, como prometió Obama el pasado día 10, más allá de Irak, donde el Pentágono ha realizado cerca de 200 ataques contra el EI en mes y medio.
“Dejé claro que Estados Unidos tomaría acciones contra objetivos tanto en Irak como en Siria para que estos terroristas no puedan encontrar un bastión seguro. También dejé claro que actuaríamos como parte de una amplia coalición. Esta no es la batalla de Estados Unidos en solitario”, explicó Obama en los jardines de la Casa Blanca.
Las Fuerzas Armadas estadounidenses llevaron el peso de los ataques en Siria, que se iniciaron en la medianoche del lunes en tres oleadas: la primera con el lanzamiento de misiles guiados desde aguas internacionales contra Khorasan y las dos siguientes con cazas, bombarderos y drones dirigidos contra instalaciones del EI en varias ciudades que controlan. El portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby, dijo que los ataques fueron “muy efectivos”, pero “son solo el principio” de una larga campaña en Siria, donde Estados Unidos se prepara para entrenar y armar a la oposición moderada.
Los bombardeos contra el EI se enfocaron en centros de mando, entrenamiento, de comunicaciones y cuarteles en las ciudades de Al Raqa (principal bastión del EI), Deir al Zur, Al Hasaka y Abu Kamal.
El director de operaciones del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el teniente general William Mayville, explicó que el Pentágono aún está evaluando el resultado de los ataques, pero confió en que “fueron contenidos, exitosos y con mínimos daños colaterales”.
Obama volvió a reiterar ayer que el objetivo a largo plazo es privar al EI de zonas seguras tanto en Irak como en Siria, donde Estados Unidos intenta acelerar una operación para entrenar 5.000 milicianos de la oposición moderada a Bachar al Asad, pese a que, al igual que los yihadistas, su objetivo primario era derrocar al régimen.

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