
La selección española encara hoy en A Coruña su penúltimo partido de preparación para los Juegos Olímpicos de Londres, una cita ante Argentina que se presenta cualquier cosa menos amistosa. Por varias razones.
La primera es la amplia colonia albiceleste en nuestro país, y por ende, en nuestra ciudad. Los seguidores argentinos han mostrado tanto interés como los españoles en conseguir una entrada para un Coliseum que estará a reventar (este es el único partido de la Ruta Ñ 2012 que agotó las entradas, 9.600 en total, mucho antes de la fecha).
La segunda es la fuerte rivalidad deportiva, que tendrá su reflejo en las gradas (recuerden la final de la Copa Davis), sazonada con alguna espina clavada, sobre todo por parte de un combinado suramericano que no olvida el triple sobre la bocina que Andrés Nocioni erró en semifinales del Mundial 2006 y catapultó a ‘La Roja’ a una final en la que barrería a Grecia. Han pasado ya seis años, pero, como diría un argentino, la albiceleste ‘la tiene muy adentro’.
dudas
Ambos combinados llegan a la cita con dudas de distinta índole. La más relevante en el equipo de Sergio Scariolo es la de Marc Gasol, que se ha perdido los tres últimos encuentros por un doble problema tobillo-hombro.
La menos, que España aún no ha podido reencontrarse con su mejor baloncesto –aunque sigue invicta después de seis partidos de preparación, que incluyen dos triunfos, uno en París, ante Francia–, algo lógico teniendo en cuenta que, además de los problemas de Marc, Navarro apenas ha podido jugar y Rudy viene de una larga convalecencia por una lesión de espalda. Sin embargo, los de Scariolo han demostrado que cuando pisan a fondo el acelerador –Australia lo sabe bien– son prácticamente imparables.
Las dudas de Argentina se centran en un juego que dista mucho del que le llevó a la gloria olímpica hace ocho años en Atenas y al tercer escalón del podio hace cuatro en Pekín.
La generación dorada ya vivió sus mejores tiempos y, aunque Manu Ginobili, Luis Scola –es posible que hoy no pueda saltar al parquet– y Pablo Prigioni mantienen un gran nivel, Carlos Delfino no ha dado el paso al frente que se esperaba de él, los secundarios aportan poco y las nuevas generaciones no florecen.
Sea como fuere, dos de las mejores selecciones del planeta miden sus poderosas fuerzas en A Coruña. Independientemente de quien se lleve el gato al agua, el ganador seremos nosotros. n





















