El fin de las lluvias empuja a los coruñeses a curiosear en el túnel del tiempo

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Aprovechando la tregua que la lluvia concedió ayer por unas horas, centenares de coruñes se acercaron hasta las calles de la Ciudad Vieja para disfrutar de los puestos de artesanía y orfebrería que participan en la feria medieval. La animación y la oferta gastronómica volvieron a ser las estrellas.

crónica de nagore menayo

La feria medieval de la ciudad se convirtió en el epicentro de la actividad de ocio de los coruñeses durante todo el día. Cientos de personas abarrotaron las vías de la Ciudad Vieja en el segundo día de celebración de la feria. La tregua que brindó el buen tiempo animó a los coruñeses a adentrase en las murallas de la ciudad y vivir un verdadero viaje en el tiempo hacia la Edad Media. Juglares, adivinos, brujas, magia... el mundo de la fantasía y la imaginación se introdujo en las empedradas calles para regocijo de quienes decidieron disfrutar por unas horas del mercado medieval.
Los comerciantes, que habían sufrido el castigo del mal tiempo durante la jornada inaugural y temían que de seguir así la feria de este año se convirtiera en un fracaso, tuvieron ayer la oportunidad de remontar las ventas de ambos días.
La afluencia de coruñeses a la Feira das Marabillas se dejó notar en el resto de la ciudad. El tráfico en el centro se complicó debido al gran volumen de vehículos que recorrían las inmediaciones de camino a la Ciudad Vieja. Incluso los aparcamientos de María Pita y Los Cantones colocaban el cartel de “completo” desde media tarde.

Mucha animación > La programación de la Feria continúa todos los días con varios actos a pie de calle. Actuaciones de música, de baile, de teatro y hasta de acrobacias animan la visita de los centenares de coruñeses y turistas que estos días pasan largas horas en los puestos de artesanía y, sobre todo, de gastronomía de la feria.
Dentro de la oferta musical se enmarca la actuación de mañana de la Polifónica Canticorum, que celebra su III Encuentro de Música Medieval y Renacentista. El acto contará con la participación de la rondalla Tanxedoira, el coro de cámara Thalassa de Marín, que actuarán junto a la formación coruñesa. El Encuentro se celebrará en la Iglesia de Santo Domingo, desde las 20.30 horas, con repertorios propios de la Edad Media y temas de Giovanni Gastoldi, Juan de la Encina, Toinot Arbeau, Diego Verdugo, Adriano Banchieri, Pierre Passereau, entre otros muchos músicos.

pablo plaza armero

“Los apasionados de las espadas no suelen reparar en gastos”
En su puesto de la Feira das Marabillas se pueden encontrar infinidad de armas y otros utensilios de caza y de exposición, que hacen las delicias de todos los que aprecian la belleza en la hoja de una espada. “Son los menos -reconoce el encargado- pero quien a quien realmente le gusta este mundo, todo esto le apasiona”.
Pablo Plaza ha venido hasta A Coruña cargado con centenares de piezas desde Madrid y espera obtener los mejores resultados de venta durante los seis días que dura la feria. “Aquí hay mercado”, reconoce. Cuanto más si lo que él ofrece es singular, peculiar y, sobre todo, llama la atención de todos los que pasan por delante de su puesto, en la esquina de Puerta de Aires.
En su establecimiento se pueden encontrar desde las reproducciones de piezas famosas gracias a la literatura y el cine, como Excalibur o la espada de Conan el Bárbaro, hasta piezas realmente únicas, elaboradas artesanalmente y en las que su creador ha puesto todo su talento y su entusiasmo por su trabajo.
Es el caso de los cuchillos de monte, cuyo mango ha sido elaborado a partir de huesos de venados. “Se utiliza el fémur o otros huesos que terminan en punta y que son más conocidos como cola de pez”, explica Plaza. El precio de estas piezas únicas ronda los 160 euros. Las reproducciones en acero de las famosas espadas cinematográficas son incluso más baratas. “Cualquiera puede presumir de tener a Excalibur en su casa por sólo 90 euros”, bromea. Están hechas de acero y de forma industrial. Sin embargo hay quienes buscan algo especial, y lo encuentran en las espadas de acero de Damasco. “Estas ya cuestan más, rondan los 300 euros, y hay algunas que sobrepasan los 400”, afirma.
Quienes acaban llevándose estas piezas a casa son los apasionados de las espadas. Pablo explica que “hay bastante gente que se dedica a competir o que hace exhibiciones en gimnasios, por ejemplo, y que esto es su pasión, así que no suelen reparar en gastos. Se compran lo mejor”.

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