Cinco hórreos de distintas tipologías resisten al paso del tiempo en suelo urbano

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A pesar de estar lejos de atender a la función por la que se levantaron piedra a piedra, cinco hórreos resisten al paso del tiempo en distintos enclaves de la ciudad. El museólogo Felipe Senén advierte de que el único que responde a la tipología que se da en este trozo del país se encuentra en el campus de Elviña. En él, se pueden ver los elementos que caracterizan a los hórreos de la comarca coruñesa como es el celeiro, un pequeño almacén a los pies donde se colgaban los productos de la matanza. Aquí, los paisanos metían los lacones y chorizos a curar. Sin embargo, el entorno en que respira no es el adecuado ya que el urbanismo del campus choca. Senén recuerda que además de ser declarados Bienes de Interés Cultural, los hórreos tienen que ser respetados y protegidos en su propio entorno: “As obras que se fagan no seu contexto teñen que ser supeditadas ao control de Patrimonio. Eles son os que teñen que autorizar as obras”. 
El de Elviña es el único ejemplo de hórreo con “rocho”. Por lo que respecta a la construcción, Senén señala que todos tienen un carácter muy racionalista al tratase de graneros. Es por eso que parten de la necesidad de estar aislados del suelo para evitar que lo almacenado dentro se pudra. También han de tener vías de ventilación por medio de las piedras y los barrotes, así como tornarratos, que ahuyenten a los roedores del maiz. 
En la cubierta, el arqueólogo destaca la simbología, en la mayoría de los casos cristiana, ya que el maíz es pan y el pan representa la eucaristía. Otros hórreos como los de Carrefour o Santa Margarita fueron trasplantados de otros lugares como elementos decorativos sin ser ni siquiera propios de la zona: “É como en Meirás que o trouxeron de Pontevedra”. 
En este sentido, asegura que no se respetan y sostiene que no procede llevar el patrimonio de un lado para otro sin criterio, solo centrándose en una “idea hiperenxebrista” que los convierte en una puesta en escena folclórica. Al igual que los graneros, los cruceiros o los carros de vacas son fruto de esta corriente.

Cinco hórreos de distintas tipologías resisten al paso del tiempo en suelo urbano