Manuel Vilariño vuelve a casa 25 años después con un autorretrato hecho exposición

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Para el comisario Fernando Castro, la exposición de Manuel Vilariño del MAC es un inmenso autorretrato en el que no aparece físicamente. A cambio, están sus indagaciones sobre el conocimiento. Su visión de lo que es triste y bello. Y el tonteo con la vida y la muerte. Porque si la primera es una vela que se consume, la segunda se ve reflejada por animales muertos. Ahorcados por una polaroyd. En una serie que nunca se vio en A Coruña. Solo fuera. Hace 25 años que el Premio Nacional de Fotografía no expone en su ciudad porque quizá “prefirió vivir en silencio”. Para adentrarse en el bosque que colinda con su salón en Bergondo y recoger símbolos. Que no están puestos al azar.
Todo en su proceso creativo tiene sentido y esta muestra es redonda, dice Castro, de forma que la mariposa que le sirvió hace años para simbolizar la belleza efímera, regresa a la escena. Con una idea parecida, pero acompañada de un poema. Como si uno no pudiera vivir sin el otro. La muestra “Mitologías” tiene el mismo ritmo que la poesía. Si uno se coloca en el punto cero, puede ver a golpe de diagonales varios de los temas que le preocupan junto a objetos que dan pistas y lo definen como artista. Son sus cosas personales.
Manuel Vilariño dice ser un hermeneuta del silencio. Y el silencio abarca un paisaje oceánico. Pasa por un glaciar. Rodea a un pájaro muerto que mira hacia arriba o a uno ahorcado. Dibujando una línea vertical.
Los visitantes tienen la oportunidad de pasear por 30 años de trabajo colocados estratégicamente para hacer revolotear una emoción. La del artista cuando vuelve a casa. En su trayectoria, los temas se van modulando, asegura Castro.
Aparece el color en una pieza que viajó a la Bienal de Venecia, y las ideas crecen. Sin cambios bruscos, uno puede ver plasmados el mito de la Gorgona en animales que parecen piedras. O el de Perséfone, en un bodegón donde las granadas son corazones. En un reino llamado muerte. Justo al lado de la vida.

Manuel Vilariño vuelve a casa 25 años después con un autorretrato hecho exposición