Sonseca ilumina al Leyma

pese a llevar tres meses sin jugar y a estar lejos de su mejor forma fã­sica, hernã¡ndez-sonseca demostrã³ su enorme calidad en ambos lados de la cancha fotos: susy suã¡rez
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El Leyma Natura cerró una racha de cinco derrotas consecutivas con una convincente victoria ante un rival directo, iluminado por el excelente debut de un Edu Hernández-Sonseca que promete convertirse en uno de los cracks de lo que resta de curso.

El pívot madrileño no pudo arrancar mejor. Antonio Herrera le sacó de inicio y el exinternacional respondió anontado los cinco primeros puntos del conjunto naranja.

Entre él y Pablo Almazán se encargaron de dar el mando al Leyma mediado el periodo, una delantera en el marcador que tan solo perdería una vez, con la canasta de Mikel Uriz que cerró el capítulo inicial (18-19).

En el inicio del segundo el cuadro local se puso en una zona 3-2 de ajustes que atascó la maquinaria del Knet, donde Uriz, sin recambio de garantías, iba sumando minutos y, por supuesto, cansancio. Almazán siguió con su recital y el Leyma empezó a irse lenta pero seguramente. Y Jonathan Kale, con dos tiros libres, subió al electrónico del Palacio de Riazor la primera renta de dos dígitos (33-23), que un triple de Almazán –16 puntos antes del descanso– estiró hasta la máxima renta (36-23) de los primeros veinte minutos.

Sin embargo, minuto y medio de relajación desembocó en un parcial de 0-6 que metió a los riojanos de nuevo en un partido por el que todavía no había asomado Azier Zengotitabengoa, quien se fue a descansar con su casillero de puntos a cero.

Pero el alero vasco rara vez es infiel su rutina, a sus promedios. Y, tras la canasta de Juan Francisco Herrero que abrió la segunda parte, comenzó su ‘show’: en un abrir y cerrar de ojos firmó ocho puntos que relanzaron al Leyma (54-43) y dejaron al Knet con las piernas de trapo.

Ni siquiera una injusta antideportiva señalada a Kale, por engancharse con David Mesa en la lucha por un rebote, consiguió insuflar aire a los pupilos de Jesús Sala, que pronto se vieron 15 tantos abajo (61-46).

 

magisterio

Pero Con Hernández-Sonseca impartiendo magisterio, mejorando físicamente con los minutos –incluso firmó un bonito ‘alley-oop’ a pase de Almazán– y haciendo jugar a sus compañeros –sus ‘high-low’ con Greg Somogyi prometen–, el conjunto herculino se plantó a diez minutos de la conclusión con una más que sólida ventaja (62-49).

El último cuarto resultó ser un mero trámite, básicamente porque el Leyma no bajó el pistón hasta que no vio el partido ganado. Eso sucedió a cuatro minutos del bocinazo final, cuando tras una contra culminada por el pívot madrileño y una canasta de fundamentos de su homólogo marfileño abrieron el abismo más profundo del duelo (73-56).

A partir de ahí, bajada (controlada y comprensible) de brazos y a disfrutar de una séptima victoria que se necesitaba como el respirar –ellos, el equipo, y los aficionados que se acercaron al Palacio, mucho más animosos y animados que en los compromisos precedentes– y que, además, sirve para superar al equipo riojano en el average particular y en la clasificación.

La próxima semana, el Leyma Natura visita el Palau Blaugrana para medirse a un Barça B en franca desmejoría que, con su derrota de ayer en Ourense, ya está por debajo en la tabla.

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