Graves disturbios en las protestas de los trabajadores ferrolanos del naval

eco134. ferrol (a coruña), 30/05/2012.- los tabajadores de la empresa navantia de ferrol entran en el edificio de la xunta en el curso de una manifestación por las calles de ferrol. efe/kiko delgado
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Como era de esperar, la falta de respuestas y alternativas por parte del Gobierno central a la cada vez más acuciante necesidad de carga de trabajo en los astilleros de la ría está soliviantando los ánimos de los trabajadores, especialmente los de las empresas auxiliares, que han visto reducida su presencia en los últimos meses en casi mil efectivos en los proyectos constructivos que se están desarrollando en las instalaciones de Navantia en la ría de Ferrol.

La incertidumbre y la desesperación ante el temor palpable a perder el empleo está derivando en una crispación que alcanzó cotas elevadas al final de la protesta de ayer, en la plaza de Armas. Antes, los aproximadamente 4.000 trabajadores de los astilleros realizaron paradas frente a las oficinas del INEM, en la avenida de Vigo, y en el edificio administrativo de la Xunta, donde se produjeron los primeros altercados serios entre agentes de la Policía Autonómica y grupos de manifestantes que accedieron al inmueble y trataron de colapsar el funcionamiento de las diferentes dependencias. Mientras, en el exterior, una lluvia de huevos y petardos caía sobre la fachada y la entrada.

El siguiente objetivo fue la oficina de Bancaja –una de las entidades que integran Bankia– en la plaza de Armas. Allí, los operarios colocaron carteles en los que se podía leer “O PP ten cartos para Bankia e non para Navantia”. Para entonces, efectivos de la Policía tenían ya preparado un cordón de seguridad que custodiaba los accesos al consistorio. La decisión, que fue calificada de provocación por el cosecretario comarcal de la CIG, Manuel Grandal, de ponerse el casco antidisturbios desplazó el meollo de la protesta desde la esquina de Galiano con Rubalcava a la escalinata del Concello.

Fue ahí donde la situación se descontroló y quedó patente que esa tensión se está proyectando en estos momentos al comité de empresa, objeto de la ira de un grupo numeroso de trabajadores disconforme con sus actuaciones.

El portavoz de la representación legal de la plantilla ferrolana, Ignacio Naveiras, fue increpado mientras se dirigía a los centenares de trabajadores al término de la protesta. Interrumpido continuamente por los silbidos y abucheos de decenas de operarios, Naveiras apenas pudo hilar su discurso ante los gritos proferidos por muchos de los presentes, que exigían más contundencia en las movilizaciones.

Cuando su homólogo de Navantia Fene, Jorge Prieto, cogió el megáfono para tranquilizar los ánimos, la situación empeoró. Su mensaje, que apeló a la unidad de todos los trabajadores y a una respuesta organizada, no tuvo el efecto deseado y justo al final de su intervención, cuando invitaba a los manifestantes “a volver dentro do estaleiro aos nosos postos de traballo” para dar cumplimiento así a los términos incluidos en el calendario de movilizaciones, un operario se acercó a él para recriminarle lo que consideraba una falta de respeto al desoír las demandas de los trabajadores.

La situación pudo pasar a mayores si no hubieran intervenido terceras personas tras el zarandeo y las amenazas de los que fue objeto Prieto. Después de ese momento de tensión, se sucedieron los reproches entre los detractores de los posicionamientos del comité de empresa –que extendieron su indignación a la política actual de los sindicatos mayoritarios– y quienes consideraban que ese tipo de incidentes entre los operarios y los altercados registrados minutos antes, con el fuego plantado en la entrada principal del consistorio, la rotura de varios cristales de la puerta y el intento de acceder al interior del Concello, a lo que se oponía el comité, perjudicaban la imagen y los objetivos que persiguen estas movilizaciones, la consecución de carga de trabajo.

Una vez que la mayoría del comité de empresa de la principal se marchó de la plaza se sucedieron las intervenciones de delegados e incluso de operarios dirigidas a calmar los ánimos e invitar a los presentes a evitar los incidentes que minan la unidad de acción del sector, una unidad que se quiere recuperar cuando restan once días para la manifestación con la que culminará este calendario de movilizaciones.

 

 

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