Repsol financiará las hipoterapias de siete enfermos de West Galicia

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En un día como el de ayer, donde se conmemoró el Día Mundial de las Enfermedades Raras, una asociación como la West Galicia, con sede en la ciudad, aplaudía la posibilidad económica que le brindará la Fundación Repsol a siete de sus niños afectados por el Síndrome de West, epilepsias o cualquier enfermedad fuera de las catalogadas como comunes. 
El colectivo financiará sus hipoterapias con 2.250 euros, o lo que es lo mismo, respaldará el 50% de las sesiones que estos pequeños protagonizan al galope de caballos. Hace tiempo que West Galicia acude uno o dos veces por semana a Ceteco, en Paiosaco. Su presidenta Carmen Blach cuenta que a nivel estimulación no hay otra cosa que les surta más efecto. Eso y la piscina, así que la subvención les permitirá un desahogo en la cartera porque con cada niño trabajan tres personas “y todo encarece”. Cinco años de trabajo y la responsable asegura que “no han tenido ninguna crisis epiléptica practicando equitación cuando muchas veces tienen hasta 30 diarias bien sea caídas, espasmos o convulsiones”. Según Blach, el caballo es el único animal que funciona a nivel neurológico. 
Explica que no se puede usar silla porque se fastidia el invento: “Tienen que ir sobre una manta para que cuando camine, lo vaya meciendo”, arropado por una temperatura que asciende a 39 grados. Esto repercute a los músculos hasta conseguir un estado de relajación “enorme”. 
La interactuación entre el equino y el chaval es otro de los retos. Además de cabalgar sobre él, los participantes en la terapia los cepillan y acarician: “Hablan con ellos”. Lo mismo ocurre con los perros del complejo: “Es increíble si ves como uno de los niños con rasgos autistas se lleva a uno de ellos ‘Pulgui’ encima del caballo”. La naturaleza es el mejor escenario para que los chavales aprendan a conseguir su independencia y un día cualquiera se convierte en una jornada divertida recogiendo castaños o alimentando a los cuatro caballos con manzanas. Capitaneados por Rosé, los siete seguirán reforzando sus lazos afectivos. 
Es por eso que esperan que Repsol siga siendo un apoyo que sumar a los ofrecidos por Ayuntamiento, que les ceden un local para su reunión anual, o la Diputación, que les facilita las cosas para sus actividades en el medio acuático. Con dos años en la guantera, 60 familias de toda Galicia se sienten arropadas en un colectivo que lucha porque lo raro sea considerado igual que lo no tan raro.

Repsol financiará las hipoterapias de siete enfermos de West Galicia