“Si la gente sigue viniendo aquí, es porque esta ciudad es muy tranquila y segura”

Ullah, con el menor de sus seis hijos patricia g. fraga
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El de los paquistaníes es de los pocos colectivos que ha medrado en la ciudad durante el último año, en poco más de 30 personas censadas. Raza Ullah, que regenta un pequeño ultramarinos en la calle de Monasterio de Bergondo es uno de ellos. “Llegué aquí hace tres años y al principio fue muy duro”, reconoce.
Había trabajado en hostelería pero ante la falta de opciones, decidió abrir su propio negocio que poco a poco va saliendo adelante. “La gente prefiere comprar en las grandes superficies y llevo año y medio sin coger vacaciones pero cerró otro negocio por jubilación y ya tengo más clientes. Además, vendo productos de mi país, como sal negra o harina de garbanzos”.
Según Ullah, la razón principal de que los paquistaníes escoja esta ciudad es su seguridad. “Si la gente sigue viniendo aquí es porque es un lugar muy tranquilo. En Barcelona, de noche, no se podía trabajar solo y aquí, sin problema”. Como padre de seis hijos, es algo que le parece muy importante.

“Si la gente sigue viniendo aquí, es porque esta ciudad es muy tranquila y segura”