
Que nada caiga en saca roto. A punto de iniciarse las fiestas de María Pita, la Feira das Marabillas sirve como piedra de toque para dinamizar las calles de la ciudad –más concretamente del casco antiguo– con miles de visitantes, tanto gallegos como foráneos. Aunque la feria medieval suele ser un polo de atracción para los turistas autóctonos, la tercera escala del “MSC Opera” en la ciudad propició el “desembarco” de decenas de cruceristas en la Ciudad Vieja.
"Por la mañana ha habido mucho movimiento porque han venido muchos turistas hasta aquí desde el puerto”, señala Adolfo López, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja (Aceca). López celebra la llegada del trasatlántico como una “interesante coincidencia”, que ha mejorado la afluencia de público en una jornada de éxodo masivo a las playas. “La verdad es que el buen tiempo nos está favoreciendo de momento, porque la gente va a la playa, pero viene a última hora de la tarde”, asegura. En el ecuador de la feria, los organizadores se muestran satisfechos con el número de visitantes que, a falta de una cifra oficial, se aproxima al de la edición anterior. "Con la crisis que hay, estamos muy contentos de como está marchando la cosa; sobre todo el sábado por la noche, que fue un no parar”, apunta López, quien prevé que para la jornada de hoy, “la cosa esté más un poco más floja”.
O quizá no, teniendo en cuenta la llegada de un nuevo crucero, el “Azura”, con más de 3.000 pasajeros que podrían apuntarse a un viaje por el Medievo. n






















