La donación de Amancio Ortega a Padre Rubinos es la mayor obra social de la historia de la ciudad

Aceña presentó con orgullo la maqueta del nuevo centro quintana
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  La nueva sede de la institución benéfico-social Padre Rubinos que sufragará la Fundación Amancio Ortega es ya casi una realidad. El futuro edificio, que fue presentado ayer en sociedad, costará 25 millones de euros, lo que lo convierte en la “obra social de más importancia dada en la historia de la ciudad”. Así lo resaltó el presidente de la institución, Eduardo Aceña, en una presentación en la que recordó que las futuras instalaciones permitirán doblar la capacidad de ayuda de los servicios que presta actualmente la entidad. El objetivo es que las obras comiencen en cuestión de semanas, para que el edificio esté totalmente terminado en el horizonte de 2014.

La futura sede de la institución será una proyección de a la personalidad de su benefactor, el empresario textil Amancio Ortega. En un encuentro previo a la presentación ante las autoridades, la arquitecta Elsa Urquijo (habitual colaboradora de Inditex en proyectos de toda índole, como la recién estrenada tienda de Zara en Nueva York) aclaró la génesis del inmueble que ha diseñado.

“No queríamos que el edificio abrumase con su charla sino que fuese callado como es la forma de hacer de Amancio Ortega, muy callada y siempre en la misma línea”. Esa línea horizontal será también la que marque la construcción y la que marcó el acto de presentación oficial ante autoridades de todos los ámbitos.

“Quien ha sabido democratizar la moda, democratiza hoy la solidaridad”, dijo Negreira

 

Aunque la vicepresidenta de la Fundación Amancio Ortega, Flora Pérez Marcote, acudió al acto, no realizó ningún tipo de declaración. Sí lo hizo el presidente de Padre Rubinos, Eduardo Aceña, que, emocionado, recalcó que la donación “unilateral” del fundador de Inditex hará que “los desiguales sean iguales”.

“Así se hace sociedad, se hace ciudad y se hace justicia y todo esto tiene un nombre: Amancio Ortega Gaona”, insistió Aceña, a pesar de que el empresario huye de los halagos públicos. En el discurso también hubo tiempo para recordar las anteriores visitas de la vicepresidenta de la Fundación, Flora Pérez, a las instalaciones de Padre Rubinos.

El alcalde, Carlos Negreira, tomó la palabra para recordar el objetivo fundacional de la institución auspiciada por el dueño de la firma textil que aporta valores como “la solidaridad, la comprensión, el compromiso y la fidelidad”. Así, Aceña aludió a las trayectorias de dos ilustres coruñeses, el Padre Rubinos y el propio Ortega.

Para el regidor, “quién ha sabido democratizar la moda” es ahora la persona que democratizará “también la solidaridad”. Aprovechó para animar a que más empresarios tomen ejemplo de esta inversión en lo que será la futura sede –también en el capítulo de los equipamientos–, en un momento en el que las instituciones benéficas son más necesarias que nunca

La donación de Amancio Ortega a Padre Rubinos es la mayor obra social de la historia de la ciudad