Betanzos pretende modernizar los tres mercados semanales con un “eficaz cambio de imagen”

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Si Manuel Murguía lo tenía meridianamente claro cuando sostenía que hace setecientos años “los betanceiros eran los genoveses de Galicia”, el Gobierno de Barral está convencido de la oportunidad de materializar los cambios que exigen los mercados que se celebran tres días a la semana en la plaza de García Irmáns.

Las variaciones en las costumbres, los sistemas productivos y mercantiles y en los hábitos de consumo apremian a “una necesaria modernización” que, para la alcaldesa, pasa por ofrecer una “imagen renovada”, más “eficaz”  y conectada al entorno donde se ubica el Camiño Inglés de Ferrol  a Santiago de Compostela.

La propuesta que sondea en Ayuntamiento de Brtanzos es la excusa para excavar en la historia de la ciudad y su comarca, y en la memoria de sus vecinos, y descubrir –una vez más– el peso y la incidencia de mercados y ferias en la actividad económica de Betanzos. Unos y otras ha sido y son verdaderos acontecimientos sociales, pero en este momento los criterios no son los mismos que los ensalzados por Murguía.

 

Historia

En 1341 se concede a la entonces villa Betanzos un privilegio según el cual puede celebrar una feria el día uno de cada mes, y en 1871 se establecen, por acuerdo municipal, las del 16. Ahora, la ciudad escapa las “cabezas”, los “ferrados” o las “pesas y medidas” para apuntar a expresiones tan recurrentes en la sociedad de la información como “imagen de marca” o “márketing” para presentar un mercado donde destaque la calidad, con productos cada vez más naturales y saludables, que van directos de la huerta a la mesa pasando únicamente por la García Irmáns.

En los tiempos de Murguía, como en los de Emilia Pardo Bazán o Wenceslao Fernández Flórez, como muestra de algunos de los escritores del XIX y del XX que mencionaron Betanzos y sus mercados en su obra, las hortalizas se vendían a pie de calle, entre los puestos de zuecas y los de cestos, sin mostradores de aspecto común como los que valora implantar el Gobierno de Barral.

Una estética a la que tampoco alude John Berger, que describió como nadie una de las escenas características de la Feria de Betanzos. En concreto, en sus “Fotocopias” (2006). Casi una treintena de instantáneas donde llama la atención sobre la ciudad para asegurar que recuerda dos comidas en su vida, una en el Maxim’s de París, donde le tuvieron que dejar una corbata para poder entrar, y otra en la Feria de Betanzos, donde se deja seducir por los “anillos” de pulpo en plato de madera, regados por vino rosado servido en tazas blancas como las del Ribeiro.

Las “pulpeiras” de las que habla Berger se renovaron en el anterior mandato y en este les tocará a los mercados que, de acuerdo con las indicaciones de la alcaldesa, se renovarán íntegramente, partiendo de la idea de que son instrumentos de gran interés como dinamizadores sociales y comerciales y –sobre todo– escaparates del más alto nivel, donde también la imagen puede suponer una oportunidad de negocio, y de ahí la propuesta de Betanzos.

Betanzos pretende modernizar los tres mercados semanales con un “eficaz cambio de imagen”