Un acto emotivo llama a la unidad y a preservar el respeto a las víctimas

Felipe VI y la princesa de Asturias | efe
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La llamada a la unidad y a mantener el recuerdo y la dignidad de las víctimas del coronavirus ha marcado el homenaje civil que el Estado ha rendido y en el que Felipe VI ha pedido actuar unidos, desde “el respeto y el entendimiento”, para superar la crisis derivada de la pandemia. 

La ceremonia, celebrada con sobriedad en el Patio de la Armería del Palacio Real, congregó a los reyes y sus hijas, al Gobierno, a los poderes del Estado, a todos los presidentes autonómicos y a los principales cargos de la UE y de la OMS. 

Para centrar el protagonismo en los que más sufrieron la pandemia, solo intervinieron, además del rey, un familiar de un fallecido y una enfermera en nombre de las víctimas y de quienes trabajaron en primera línea durante el estado de alarma. 

“No olvidemos nunca la lección aprendida”, rogó a los poderes públicos Aroa López Martín, enfermera jefa de Urgencias del hospital Vall d’Hebrón, para reconocer la labor de los sanitarios y pedir que no se baje la guardia ante los rebrotes que hay en toda España. 

La intervención de la enfermera del hospital Vall d’Hebrón ha puesto voz a los sanitarios y al sufrimiento padecido. 

“Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía: No me dejes morir solo. Hemos vivido situaciones que dañan el alma”, rememoró Aroa López. 

Felipe VI afirmó que España ha dado “una lección de inmenso valor” y de “espíritu de superación” y empujó a vencer unidos las dificultades de la crisis que deja la pandemia, porque “será, sin duda, el mejor homenaje renovado” a quienes perdieron la vida. 

“Esa deuda moral y ese deber cívico nos obligan y comprometen a todos. Pongamos juntos, pongamos unidos toda nuestra voluntad, nuestra capacidad, todo nuestro saber, todo nuestro esfuerzo y empeño para poder mirar hacia el futuro con confianza y con esperanza. Y hagámoslo desde el respeto y el entendimiento”, ha animado el monarca. 

El jefe del Estado recalcó además “la obligación moral de reconocer, respetar y recordar siempre la dignidad de los fallecidos”.  Las víctimas, añadió don Felipe, “no están solas en su dolor”, que los ciudadanos y siempre “permanecerán en su recuerdo”. 

El homenaje no puede reparar el dolor de las familias, pero, según Felipe VI, “sí hacer justicia a su vida, a su contribución a la sociedad y a su memoria”. 

Vox no asistió al acto por no conocerse la cifra exacta de fallecidos, que según el Gobierno, suman 28.413 según último cómputo.  Otros partidos, como el BNG, ERC y la CUP, también se han ausentado. 

La melodía de Barber y de Brahms reforzó la emotividad del acto y precedió la ofrenda floral ante el pebetero situado en el centro del Patio de la Armería en la que participaron las autoridades, las víctimas y los colectivos invitados. 

El acto, en el que se emplearon las lenguas cooficiales, el inglés y el francés, concluyó con la lectura del poema “Silencio”, de Octavio Paz, y un minuto de silencio. 

La mayoría de los asistentes portó mascarilla negra y ha vestido prendas oscuras en señal de duelo.

Un acto emotivo llama a la unidad y a preservar el respeto a las víctimas