Un Valencia discreto ganó a una Real Sociedad que mereció más

Santi Mina celebra uno de los dos tantos marcados en la tarde de ayer | efe
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Un Valencia discreto, sobre todo en el segundo tiempo, se impuso a la Real Sociedad que, en muchas fases del encuentro fue superior a su rival, y que no tuvo la suerte de cara en las jugadas clave del choque.
El segundo tanto local estuvo precedido por un fallo de Toño y Neto desbarató poco después una acción en la que es inexplicable que la pelota no entrara en la meta del Valencia.

Excesivo premio
El conjunto de Marcelino obtuvo un premio excesivo, de la misma forma que también fue excesivo el castigo a la Real, que ofreció una buena imagen en Mestalla, donde los locales vivieron un final agónico. El encuentro dio comienzo con una fase de control de juego por parte de la Real Sociedad, que se adueñó del balón, aunque sin profundidad.

Por su parte, el cuadro ché demostró su eficacia. La primera de que dispuso fue la el 1-0, tras un balón robado en el centro del campo que Montoya envió a Santi Mina para que, de cabeza, batiera a Toño. El equipo de Eusebio Sacristán volvió a dominar en el inicio de la reanudación, aunque con mucha más presencia en el área rival que en el primer periodo y tras una buena recuperación a la salida del balón, Oyarzábal empató el encuentro.
El Valencia estaba

desorientado y la Real se había adueñado del partido. En una llegada aislada por la izquierda de los locales, Toño no atrapó el balón y Mina puso el 2-1 en el marcador justo cuando peor lo pasaba su equipo ante una Real superior.

Un Valencia discreto ganó a una Real Sociedad que mereció más