Procesado por violar a una menor a la que conoció en una discoteca

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  redacción>a Coruña

  Como un delito de violación interpreta la Fiscalía los hechos que en diciembre de 2008 denunció una chica, y relativos a la agresión  vivida por ella de madrugada. Según el relato de la víctima, que tenía 17 años en el momento de los hechos, un joven al que había conocido aquella noche en una discoteca la había forzado a mantener relaciones sexuales y había llegado a utilizar su fuerza para obligarla, a pesar de sus insistentes y reiteradas negativas. Ahora, el sospechoso al que ella apunta como su atacante se enfrenta a una petición de condena de diez años de prisión. Por de pronto, el próximo miércoles deberá explicar su versión de los hechos ante el tribunal de la sección primera de la Audiencia de A Coruña.
Hasta que eso ocurra, el Ministerio Público le culpa de ser autor de todos los hechos recogidos en la denuncia. De las declaraciones tomadas a lo largo de la instrucción extrae que el acusado es el joven al que la víctima conoció la noche de los hechos en una discoteca de la localidad de Noia. Habían estado hablando y, al verse en un nuevo local, decidieron intimar y comenzaron a besarse, aunque solo hasta que la chica decidió parar.

A dar una vuelta > Ahí acabó, en principio, su relación, pero al rato, parece que él volvió a acercarse a la menor y aunque ella le expresó que no quería nada más con él, la convenció para salir fuera de la discoteca y dar una vuelta juntos. Señala en su escrito de acusación el fiscal que ella aceptó ante la insistencia de su conocido, y así, comenzaron a caminar hasta llegar a una explanada cercana a una zona de edificios. Fue allí donde el procesado cambió de actitud: según esta versión de lo ocurrido, se bajó los pantalones y los calzoncillos y agarró por el pelo a la chica hasta obligarla a flexionar las piernas y arrodillarse delante de él.
Teniéndola en esa posición intentó que la menor le hiciera una felación, si bien ella se revolvió, y apretó los dientes para impedir que lo hiciera por la fuerza. A continuación, y siempre siguiendo las conclusiones del fiscal, el agresor la obligó a levantarse y le bajó los pantalones y la ropa interior y la empujó contra un muro, intentando violarla. En el escrito de acusación se destaca que ella lloraba suplicando que parara, pero que él le replicó que estuviera tranquila, añadiendo, “tengo condones”.
Al no lograr consumar el acto sexual por la fuerte oposición de la joven, sostiene el fiscal que el acusado se quitó el preservativo que se había colocado momentos antes y volvió a agarrar del pelo a su víctima, para intentar introducirle el pene en la boca de nuevo. Esta vez lo consiguió, si bien no pudo eyacular aun cuando intentó forzarla a mover la cabeza para ayudarse.
De entender el tribunal que el joven es autor de estos hechos podría imponerle, además del tiempo de reclusión, la prohibición de acercarse a un kilómetro de la denunciante, y el pago de 9.000 euros por daño moral.


 

Procesado por violar a una menor a la que conoció en una discoteca