Los deportivistas se conjuran para regresar de Vigo con una victoria

|

El estadio de Balaídos acogerá cinco años después un duelo regional entre el Celta de Vigo y el Deportivo, y con trascendencia, ya que el Real Valladolid adelantó ayer en la clasificación al conjunto olívico, mientras que el cuadro coruñés tiene la oportunidad de asetar un golpe casi definitivo en su objetivo de conseguir el ascenso a Primera División.

Los blanquiazules llegan al partido con la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, acabarán la jornada como líderes de la categoría, pero ese pensamiento es un arma de doble filo para el equipo de José Luis Oltra.

El técnico valenciano, que afronta su primer clásico con el Celta en Balaídos (ganó 2-1 en la primera vuelta en Riazor), teme que sus jugadores se dejen llevar y piensen que no pasa nada si pierden el choque de hoy.

Pero si pierden, dejarán escapar una gran oportunidad para consolidar la primera plaza de la clasificación, dar un golpe de autoridad y estar más cerca de su regreso a la élite la temporada después de haber perdido un puesto en Primera.

El Deportivo afronta el partido con todos los jugadores disponibles a excepción de los lesionados Aythami Artiles y Jesús Vázquez y Oltra descartó a Rodolfo Bodipo, Ayoze Díaz, Saúl Fernández y Diego Seoane.

A la alineación regresan el argentino Diego Colotto y el paraguayo Claudio Morel, que cumplieron sanción ante el Murcia el pasado fin de semana, y no se esperan más cambios salvo que el técnico deportivista sorprenda con la entrada de Borja Fernández para dar más consistencia al centro del campo.

Será el primer clásico gallego para el centrocampista Andrés Guardado, que abandonará la disciplina del Deportivo el próximo mes de junio después de cinco temporadas, las mismas que lleva el Celta en la categoría de plata del fútbol español.

El conjunto coruñés estará arropado, como mínimo, por 2.000 aficionados (el club despachó 1.700 entradas en una mañana y la Federación de Peñas consiguió 300 más), aunque es probable que se superen los 3.000 con los billetes que seguidores deportivistas adquirieron a través de internet y en las taquillas del Celta.

La mayoría llegará a Vigo en coches particulares y el resto, en dos trenes desde A Coruña y en media docena de autobuses porque muchas compañías no prestaron servicio a los aficionados coruñeses después de que en el partido de Riazor en la primera vuelta varios autocares con aficionados del Celta sufrieran roturas en sus lunas.

El Deportivo, que ha perdido dos de los tres últimos partidos fuera de casa, nunca ganó en Segunda División en Balaídos, un reto que intentará superar esta temporada para dar un paso de gigante hacia el ascenso.

El Celta reta a un Depor que llega al clásico en su mejor momento de la temporada tras perder únicamente dos de sus últimos dieciocho enfrentamientos. José Luis Oltra ha logrado engrasar una máquina que iniciará en Balaídos un duro mes, ya que se medirá, tras jugar en Vigo, a Elche, Almería y Valladolid.

Pero el bloque de Paco Herrera apela a la fiabilidad en su estadio para derrotar al líder. A pesar de que de puertas para fuera no se ha querido mandar ese mensaje, dentro del vestuario hay ganas de ganar al eterno rival para resarcirse de la derrota en Riazor.

Al igual que el estratega del conjunto coruñés, Herrera dispondrá de su once de gala. El entrenador celeste no realizará ningún experimento pese al buen rendimiento de Toni y Joan Tomás en los últimos partidos. Apostará de inicio por su once tipo.

Los deportivistas se conjuran para regresar de Vigo con una victoria