“Hemos ganado calidad de vida desde 2012 al aprobarse la ley del etiquetado”

Faraldo cifra en seis los restaurantes coruñeses testados que ofrecen menús para celíacos patricia g. fraga
|

El 1% sufre la intolerancia. Muchos no lo saben y cuando se lo diagnostican, su vida pasa por invertir muchas horas revisando envases, asegurándose de que en un restaurante no hay contaminación e intentando disfrutar de los pequeños placeres gastronómicos. Sin gluten, eso sí.

¿Cuántos socios hay en la ciudad?
En A Coruña somos cerca de 250 asociados porque hay mucha gente que se da de baja. Cada vez nos ponen la vida un poco más fácil y la gente pasa. Desde la asociación, damos un listado de alimentos que están controlados. Después están las etiquetas que especifican si tienen o no gluten, pero en general deberíamos estar unidos para hacer fuerza. La cuota supone solo 40 euros y para los que no tienen recursos, les basta con presentar los papeles asistenciales. Después de carnavales, organizamos una merienda sin gluten. El Ayuntamiento nos cede el local y Gadis nos da un cheque. Otras casas comerciales nos donan productos y la fiesta está dirigida más bien a los niños, para los que contratamos una empresa de animación. Será el 11 de marzo en el centro cívico de San Diego.

¿Cuántos celíacos viven, en realidad, en A Coruña?
Más del doble. Se estima que el 1% de la población es celíaca y en las mujeres representan un 2,1%. Son más bien jóvenes, pero cada vez se diagnostican más casos en adultos que van al médico con síntomas, pero no los asocian a la intolerancia. Hay gente con más de 60 años a la que le confirman que es celíaca. Me da pena porque los mayores no lo entienden muy bien, sobre todo, los que viven en el rural.

¿Han mejorado en calidad de vida?
Sí, sobre todo, desde 2012, al aprobarse la ley del etiquetado, que obliga a especificar si tiene gluten un producto. Los alérgenos que puede contener tienen que venir en letra grande y en negrita porque, al fin y al cabo, la del gluten es una intolerancia y una alergia es más grave.

¿Cada vez tienen más opciones a la hora de llenar la cesta de la compra?
Sí, lo que pasa es que los precios no son equiparables a la comida con gluten. Se va haciendo camino poco a poco y hay marcas como Buitoni, que han incorporado pizzas, masas de hojaldre y para hacer empanadas. Las harinas son muy difíciles de trabajar, no tienen elasticidad. El tema de las cervezas ha cambiado muchísimo porque ya hay siete marcas que la hacen sin gluten: Estrella Galicia, Mahou, Ambar.... y a precios normales.

¿En qué quedo la campaña de protesta contra los abultados precios de los productos sin gluten?
Quedó en nada. La situación está igual y por unas galletas tienes que pagar mínimo tres euros.

¿Cómo está la situación en la hostelería?
En los restaurantes es más complicado. Se dan los casos de grandes cadenas que han introducido menús especiales como McDonalds, Vips, Telepizza... y otros locales como La Mafia o Cambalache, igual. En Raxería As Neves, hay toda una línea sin gluten. Tienen pan y son conocedores del tema. Por su parte, las multinacionales firman convenios con la Federación de Asociaciones de Celíacos de España y lo hacen a nivel nacional.

¿Cuidan el tema de la contaminación?
Sí, porque de nada sirve que el plato no lleve gluten, si utilizas la sartén de los rebozados. La freidora de las patatas fritas tiene que ser únicamente para patatas y esto supone que cuando salimos a comer fuera, somos los propios celíacos los que informamos. Después los hay que aunque no tengan carta, se ofrecen a elaborar un plato para salir del paso. En el concurso de tapas Picadillo incluyeron alguna sin gluten este año.

¿Cuántos son los locales coruñeses con menú para celíacos?
Diría que son seis porque después hay otros que aseguran que tienen apartado sin la proteína vegetal, pero no hemos recibido información de ellos y por eso no está testado que lo hagan bien. Desconozco su formación al respecto. Son tres o cuatro.

¿La gente se arriesga?
Hay gente que se fía, pero otra no.

¿Hay más comercios de productos sin la proteína?
En A Coruña tenemos dos pastelerías, una en la ciudad y otra en Cambre, que hace tartas por encargo. Esta última tiene el local en el bajo y cuando trabajan para celíacos usan la parte de arriba porque hay que limpiar mucho para que no queden restos de harinas intolerantes. Y es que solo del “sin gluten” no se vive. En Madrid, Celicioso ya abrió tres. Va dirigido tanto a celíacos como a los que no lo son. En Ourense acaban de abrir uno y aquí Celicatessen se reconvirtió en Caserrecio, que también es restaurante e incluye menú sin gluten. Este año vendió roscones de Reyes, que encargó a una panadería de Alicante.

¿Se ha quedado alguna vez sin probar el roscón?
No, lo pido a donde sea. También los hay congelados.

¿A Coruña está al mismo nivel que las demás ciudades gallegas?
Está más o menos como en otros sitios. En Ourense, abrieron un nuevo punto que funciona muy bien. Lugo va un poco por detrás de las demás. Aquí, por ejemplo, Pan de Lino tiene algún producto envasado y esto te permite tomar el café con unas magdalenas. Después, Carrefour o Alcampo tienen un apartado muy grande de cosas. Cada vez hay más.

¿Hay más celíacos diagnosticados que hace años?
Sí. Y en eso trabajamos, vamos a los centros de salud con información y en el Día Nacional del Celíaco, intensificamos la actividad. A pesar de esto, hay muchos casos sin diagnosticar.

“Hemos ganado calidad de vida desde 2012 al aprobarse la ley del etiquetado”