El contradique de Langosteira trae consigo una nueva innovación dentro del mundo de las obras portuarias. Y es que en lugar de utilizar los grandes bloques de hormigón con los que se construyó el espigón principal y que se utilizan para construir diques en talud o rompeolas, la UTE adjudicataria apostará por los cubípodos, creados por una de sus firmas, Sato, que incluso recibió uno de los premios en el Salón Internacional de Invenciones de Ginebra por su invención.
Se trata de un cubo con unas protuberancias en forma de pirámide en cada una de sus caras que evitan el acoplamiento de los bloques con el paso del tiempo, uno de los mayores inconvenientes de estas de estas infraestructuras porque significa que pierden su posición aleatoria inicial y se acoplan. “Ha sido ideado para neutralizar los inconvenientes del bloque cúbico manteniendo las ventajas”, señalan desde la empresa, ya que mantiene la robustez y las facilidades logísticas, además de reducir los costes de construcción y mantenimiento . El puerto de Langosteira no será el primero en apostar por este método, ya lo hizo el de Málaga para ejecutar el dique de San Andrés. n c.r.






















