Un socavón dificulta el tránsito de peatones y ciclistas en las inmediaciones del Millennium

El desperfecto llama la atención de los que pasan por el lugar | pedro puig
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Los transeúntes y ciclistas que se acercan a las inmediaciones del obelisco Millennium estos días se encuentran con una desafortunada sorpresa. Un socavón de considerables dimensiones dificulta el paso tanto de aquellos que van sobre dos ruedas como caminando.
El desperfecto tiene dos partes diferenciadas. Por un lado está la zona peatonal, en la que la acera está levantada como si fuesen dos “rampas” que se unen en el punto más alto, aunque esto es solo en una zona.
Mientras, en la parte más cercana al carril bici sucede lo mismo, pero en este caso la “rampa” en sentido hacia el obelisco Millennium no existe y lo que hay en su lugar es el agujero resultante de su ausencia y que contiene algunos trozos de la acera que se rompió.
Este socavón provoca un serio peligro para los peatones, ya que tanto el desnivel creado como el agujero existente pueden provocar caídas u otros contratiempos. La dimensión del desperfecto hace que no pase desapercibido y por ello todos los que pasan por este punto se quedan mirando para el mismo.

Carril bici
Por su parte, el carril bici carece de la capa superior de pavimento de color verde a la misma altura de la rotura de la acera. En la zona más cercana a la calzada el desperfecto es menor, mientras que es mayor cuanto más cercano a la zona peatonal.
A este problema se une que algunos de los trozos de pavimento rotos permanecen sueltos en el lugar, lo que supone un peligro añadido para los ciclistas. Los usuarios del vehículo a dos ruedas se topan con este obstáculo en el camino, que para aquellos que proceden del Millennium es todavía más peligroso ya que antes hay una pronunciada bajada en la que se pueden alcanzar grandes velocidades.
Este nuevo desperfecto se une a otros existentes en el entorno del Millennium, que carece desde hace años de la iluminación que tenía en sus primeros tiempos.
La zona en peor estado es sin duda los bajos del obelisco, totalmente abandonados y en los que ayer mismo se podía ver un carrito de bebé que portaba una alfombra y un colchón hinchable.
Estos elementos acompañan a la suciedad presente desde hace mucho tiempo y que atestiguan la presencia de personas sin hogar que lo utilizaban como refugio. Además, grandes secciones de pared rota también ocupan el interior de estos bajos, que en un inicio estaban destinados a acoger locales de hostelería.

Un socavón dificulta el tránsito de peatones y ciclistas en las inmediaciones del Millennium