Los vecinos critican la complejidad en la organización de las fiestas

26 agosto 2018 A Coruña.- Los vecinos de Novo Mesoiro y Pedralonga disfrutaron de una jornada de juegos infantiles y talleres medioambientales
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El concejal de Culturas, José Manuel Sande, explicaba en el último “Dillo ti” en la Sagrada Familia que para organizar las fiestas de los barrios necesitaban la colaboración de los vecinos. Que tenían que ser ellos los que presentaran una propuesta y que en este barrio no lo hicieron: “Non vos cortedes ou non teñades reparo”. 
Sin embargo, algunos colectivos ven en esta forma de hacer muchos obstáculos. Primero por el margen de tiempo. Desde Novo Mesoiro, señalan que con este gobierno la convocatoria se presenta de marzo a mayo, a diferencia de otros con los que se reunían ya en noviembre y “en enero ya teníamos todo cerrado para empezar a trabajar”. 
En la actualidad, señalan que la cuantía es idéntica para todos, “sin tener en cuenta habitantes, actividades o lejanía con el centro” así que una vez presentado el proyecto “lo evalúan por puntos, si consigues todos obtienes los 10.000 euros, menos el IVA, con lo que se quedan en ocho mil y pico”. En esta fase, “ya estamos en junio, julio cuando nuestras fiestas son en agosto”. Este verano, su plan inicial se fue hasta los 30.000 euros porque consideraron que “al estar lejos del centro y ser un barrio donde no se invirtió prácticamente nada nos pareció una cuantía razonable”, pero el Gobierno local no estuvo de acuerdo y celebraron ellos las fiestas. 
En 2016, el asesor “Xulio Vázquez estuvo de baja y no tenían sustituto”. Así que se hizo cargo de todo Fernando Amaro y lo sacó adelante. En 2017, “cuando ya teníamos cerrado todo, el Ayuntamiento dijo que su parte no la podía asumir por falta de capital”, y recurrieron a una productora para cubrir la producción técnica. 
En Monte Alto, creen que el programa “Facemos comunidade do 2018” supone una exigencia de conocimientos poco ajustada al objetivo que debería de tener “promover a participación, a convivencia e a actividade cultural nos barrios”. Incluye la presentación de un presupuesto detallado, en el que tienen que calcular costes de iluminación, requerimientos “pouco asequibles de cara a facilitar a participación”. 
Esto unido a la tardanza de la convocatoria, añaden, y la lentitud de las tramitaciones, dificulta la tarea de cerrar fechas con artistas, que “non poden agardar dous meses”. La presidente Raquel Olveira explica que la negociación con ellos también corre a cargo de los vecinos y en años anteriores, “todas estas xestións asumíaas o IMCE”. Esto provocó que en 2017 no hubiera fiestas. Reconoce que la nueva Lei de espectáculos públicos e actividades recreativas de Galicia, aprobada por la Xunta el año pasado, fue la que obligó a modificar la tramitación y valora la implicación de Sande en el desarrollo de las fiestas. 
Desde Eirís critican la norma autonómica, que contempla cuestiones como la de tener que contratar un seguro de responsabilidad civil. Su fiesta de la fresa apenas requiere montaje, “as actividades non conlevan gastos. So lle pedimos ao Concello o espazo. Non sei se ten que ver con que é máis caseira”, indica Mónica Díaz, la responsable vecinal.

Los vecinos critican la complejidad en la organización de las fiestas