La Policía recibió más de 40 quejas por ruidos de las fiestas de Nochevieja

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Fue una Nochevieja tranquila, sin los violentos altercados y las detenciones que normalmente se asocian con ella. Pero, seguramente, muchos vecinos habrían deseado que hubiera sido aún más calmada, según se desprenda de las más de 40 llamadas que recibió la Policía Local procedentes de vecinos a los que los gritos y la música habían impedido pegar ojo en la primera noche de 2015. Los agentes tuvieron que actuar también en casos de exceso de aforo en algunas de las fiestas que se estaban celebrado en locales por toda la ciudad, pero fueron intervenciones que se saldaron sin más novedad.
En algunos casos, estas fiestas eran caseras, como la del inmueble de la calle del teniente general Gómez Zamalloa, a donde una dotación de la Policía Local tuvo que acudir a las tres y media de la madrugada. Una vez den el lugar,  procedió a la identificación y denuncia de una persona de 50 años de edad por infringir el artículo 67 de la Ordenanza de Protección Contra la Contaminación Acústica, al celebrar una fiesta en el interior de la vivienda con música y ruido, perturbando el descanso vecinal.
Las fiestas caseras, más económicas que los tradicionales cotillones, no han dejado de proliferar desde que comenzó la crisis. Pero, dejando  a un lado a los insomnes forzosos, las autoridades consideran que ayer fue uno de los fines de año más tranquilos de la última década sobre todo teniendo en cuenta la ausencia de altercados y de arrestos por delitos graves entre los miles de jóvenes que se echaron a la calle desafiando las bajas temperaturas, que rondaron los tres grados centígrados.
Por supuesto, hubo algunos casos de ebriedad en la vía pública pero, que se sepa, no hubo que atender a casi ningún caso de coma etílico a pesar de que el alcohol corrió incluso por las calles, donde teóricamente está prohibido consumirla.
Ni siquiera las paradas de taxi, donde después de las doce de la noche y a partir de las siete de la mañana era imposible encontrar un vehículo que llevara a los cansados festejantes a casa. Sin embargo, Leopoldo Villa, presidente de la asociación Radiotaxi aseguró que esta Nochevieja dio menos trabajo que otras: “No sé si la gente se organiza mejor y no se mueve de donde celebra la cena o cuál será la razón, pero hemos tenido menos clientes que otros años”.

atrapados en el ascensor
Resuelto el problema de llegar a casa, algunos vieron retrasado el momento de meterse en cama por un accidente en el último momento. Fue el caso de tres personas que se encontraban en el ascensor del inmueble que ocupa el número 40 de la calle Perillana cuando dejó de funcionar, a las siete de la mañana. Fue necesaria la intervención de los bomberos y media hora de trabajo para conseguir liberarles.
 A medida que todos conseguían regresar a casa con más o menos facilidad, la calle quedó progresivamente vacía, excepto por algunos que se rindieron y acabaron tirados en los portales, para molestia de los vecinos, que tuvieron que descubrir que sus puertas habían sido usadas como urinarios.
Como siempre, los operarios de Cespa tuvieron que organizarse en un dispositivo especial para despejar las calles de toda la basura que se había amontonado: matasuegras, confetti y vasos de papel fueron los últimos participantes en abandonar la noche de fin de año.

La Policía recibió más de 40 quejas por ruidos de las fiestas de Nochevieja

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