“Es como cuando cae una ficha de dominó. El resto termina también en el suelo”

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May Pascual y Gloria López tienen la sensación de no haber ensayado nunca “Cena con amigos” (Hoy y mañana, a las 20.30 horas en el teatro Colón) porque una vez que se reunieron con el director Daniel Veronese en Buenos Aires parecían estar hablando sin más de sus problemas y de ese momento de reflexión que llega a los 40 que hace que de repente uno rebobine la cinta.
La pareja de intérpretes llega a la ciudad con el guión aprendido. Siendo la parte femenina de un cuarteto que destapa las verdades de su relación sobre el mantel de una cena. Cuenta May que la historia comienza cuando la pareja más estable se desmorona y hace de espejo de la otra. Entonces “es como cuando cae una ficha de dominó”. El resto termina también en el suelo.
 En este caso, el dramaturgo argentino va hasta la almendra del texto. Rescata la esencia de lo que un día escribió Donald Margulies y las dos bailan verdades, junto a sus maridos. May hace de Karen, “una mujer que lo tiene todo controlado y le organiza cosas al marido para atraparlo”. Nada que ver con Bea, el papel de Gloria, que “se inventa la realidad para tapar lo feo”.
Por su parte, Gaby, pasa de puntillas por la vida. No ahonda en lo emocional y utiliza lo terrenal, los hijos y el trabajo, para no ir más allá. En cambio Tomás es un vividor, que ha tenido mucho éxito con las mujeres. Y la pieza se alimenta de cómo reacciona la raza humana ante la verdad. Cuando la burguesía de mantener las formas ya no vale de nada y la basura sale de debajo de la alfombra.
Dicen las protagonistas que el conflicto se sienta a la mesa igual que ellas y con él la reflexión, que se pega a la butaca de cada espectador como un chicle: “Es una función que te atrapa desde que empieza porque el público se siente muy identificado con determinadas situaciones y personajes”. Así, la pareja advierte que muchos revivirán en la función algo por lo que están pasando o que le está ocurriendo a alguien cercano.
“Cena con amigos” son las relaciones de pareja. Las que no son capaces de superar el conflicto porque no son conscientes y “se quedan en esa rueda de la vida” y las que se enfrentan a él y reaccionan: “Es difícil el hecho de plantearse como se encuentra uno en pareja”. Para May hay mucho fingimiento del que “no pasa nada” y a veces los matrimonios funcionan como “tragabolas”, que guardan y guardan.
Después está la sociedad, que empuja a buscar la estabilidad a cierta edad y a que uno tenga hijos porque toca sin pensar si realmente es lo que se quiere.  Dice Gloria que es algo que se percibe cuando “con 40 respondes que no tienes niños, te miran como diciendo: ‘mira esta qué cómoda”.
Las dos paren la cuarta producción de su compañía Gloria López Producciones con la seguridad de tener a un maestro como Veronese al frente, “es una especie de químico, que va poniendo y va quitando y a lo que hay, le da una dimensión mayor”. Ya puede ser un Chéjov, dice la intérprete, que él le saca punta, “ve lo que hay en cada actor, lo potencia y lo lleva al máximo”.
El que comenzó en el teatro juntando al público en una casa abandonada iluminada con focos caseros es el alma máter de una historia sobre la que hablan como si fuera la suya. Su compañía se estrena en la ciudad con diez años en el tintero y las fichas de dominó sobre la mesa. A punto de caer.

“Es como cuando cae una ficha de dominó. El resto termina también en el suelo”