Un derbi para la consolidación

Ningún equipo visitante ha sido capaz de ganar hasta ahora en el González Laxe quintana
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 Llegó el gran día que el hockey patines provincial y autonómico llevaba tanto tiempo esperando. El Cerceda recibe al Liceo en el partido de la novena jornada de la OK Liga. Un partido con una gran carga emotiva y que servirá para que uno de los dos dé un importante paso de cara a sus objetivos.
La cita, a las 16.30 horas en el pabellón González Laxe, y retransmitida por el segundo canal autonómico, para aquellos que no puedan ir o que simplemente no hayan podido conseguir alguna de las entradas puestas a la venta esta semana.
Empezando por el equipo anfitrión, lo primero que quieren los de Juan Copa es olvidar el 9-2 encajado la semana pasada en el Palau Blagrana. Los rojiblancos pasan por el tramo más complicado de la primera vuelta, enfrentándose a los equipos más fuertes. No descartan dar la sorpresa ante el Liceo, pero el empate no sería un mal resultado, como el de su última comparecencia en casa, ante el Reus.
Los cercedenses aun no han perdido en su feudo, y los puntos en casa serán fundamentales para asegurar la permanencia.
Por su parte, el Liceo vuelve por sus fueros tras un comienzo de temporada más bien decepcionante. Seis victorias consecutivas hacen ganar en confianza a los verdiblancos, tras caer en la Supercopa y no imponerse en las dos primeras jornadas de la OK Liga, marcadas por la derrota en Vic y el empate frente al Voltregá en Riazor, el día que el Liceo recibió un trofeo que no ganaba desde hacía veinte años.
Ya con toda la plantilla disponible, los herculinos vuelven a demostrar la solvencia que les permitió ganar la Liga en la pasada campaña.
Pero, ojo, no han de fiarse de estos partidos a domicilio ante rivales en teoría inferiores. Hace poco, el Saint Omer francés les demostró que en cualquier momento puede llegar una decepción. El Liceo tomó nota y hoy no está dispuesto a ceder más puntos, y más sabiendo que aun tiene que recuperar terreno con respecto al Barcelona.
Y, en las gradas, aficionados de los dos equipos darán un colorido especial a este partido en el que se reencontrarán muchos amigos, y jugadores que han vestido las dos camisetas.
Eso sí, una vez empiece a rodar la bola, cada uno a lo suyo, con la victoria como objetivo pero también con la intención de demostrar que el hockey rodado gallego goza de una excelente salud.

Un derbi para la consolidación