Reportaje | Ali Ali muestra su dolor sin intereses políticos

La exposición se puede ver hasta el 25 de julio
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Ali Ali tocó la puerta del Ayuntamiento hace dos años porque sintió la necesidad de compartir el dolor por Siria y la impotencia de estar lejos de los suyos y saber por ellos que hasta aquí, la información que llega del conflicto es prácticamente nula.


Sin ser consciente, su pintura y también sus fotos e instalaciones dejaron de ser alegres, los colores se apagaron. El drama entró en escena y él utilizó lo que mejor se le da hacer como terapia. No fue suficiente porque en su desesperación, recibió largas continuas para poder exponer lo que creía importante: compartir con sus vecinos lo que estaba pasando.


Así que gracias a la iniciativa Acampa, asegura que hoy sus obras hablan por fin en Palexco de un “Eclipse sirio”, donde el negro comparte sitio con la esperanza, a la que nunca se cansa de plasmar.


Enganchado desde hace años a las noticias y a un teléfono que en 2015 le anunció cinco bajas muy cercanas, Ali Ali reivindica con la muestra que la tragedia sigue, no tanto entre los refugiados que encontraron una vía de escape en Europa, sino en los que son refugiados en su propio país: “Sin sus casas, viven como tal” exponiéndose a la muerte todos los días. Sin respiro. De alguna forma, el creador escupe sobre distintos formatos su preocupación y también la hipocresía que se respira al otro lado del telón, donde reina la tranquilidad: “Ninguna ONG sale a la calle para pedir no a la guerra ni tampoco hablan de los que están en Siria” y que a día de hoy no tienen agua potable.


Es por eso que el artista pensó que la única forma de ayudar era juntando sus ahorros para construir una exposición “grito” con la que sensibilizar al personal. Por los que escuchan pasar bombas a ras y pasan frío y calor, Ali Ali cuenta a su manera lo que ocurre. La dureza está ahí, pero también las ganas de volver a ver Siria como antes: “Fui en 2009 y ya había un ambiente raro, lo vi en sus caras y en su actitud”.

Horarios
Hasta el 25 de julio, y en un horario de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas, los coruñeses pueden acercarse a conocer la situación de los refugiados y llevarse en la mochila un trocito de su cultura, de historias locales que quiere tatuar para que no se olviden.


A pesar del mensaje que conlleva la colección de piezas, este trabajo lleva a su autor, sin renunciar a su estilo, a ganar en expresionismo, tanto temática como formalmente.


En este sentido, el que se considera ya medio gallego lamenta que muchos organismos utilicen la guerra por intereses políticos: “Hablan de los que están aquí en Europa por eso” y de ahí que la muestra trate de ser una fotografía panorámica de los últimos siete años en el lugar donde nació para dar cuenta del horror que está sufriendo la población de Siria por culpa de un conflicto que no termina.

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