La ruina del numero 13 de la Estrecha de San Andrés fuerza el corte de la calle

|

El número 13 de la Estrecha de San Andrés llevaba años sumido en un estado de creciente decadencia, como tantos otros edificios del centro de la ciudad. Rodeado de pintadas y cubierto por una red verde, el inmueble de tres pisos estaba olvidado hasta que ayer el dueño alertó de que estaban cayendo pedazos de las ventanas. Eran las doce de la mañana. 


Aunque los servicios de emergencias se desplazaron hasta el lugar de los hechos, fue una técnica de Ruinas la que dictaminó que el estado del edificio era tan precario que, probablemente, se aconsejará su demolición de la manera más inmediata posible. Hasta entonces, y por el peligro de desprendimientos, la calle permaneció cerrada al tráfico. 
En un principio, aunque la intervención no desembocó oficialmente en un saneamiento de fachada, .los bomberos sí retiraron parte de una ventana. Sin embargo, no pudieron ir más allá en su actuación porque retirar material provocaba que se desprendiera más a la calle. Por otro lado, ayudaron a la técnica de Ruinas a examinar el inmueble izándola en la cesta de la escalera extensible. 

Derribo del interior
Al parecer, la vía de actuación más aconsejable consiste en derribar todo el interior para dejar tan solo la fachada asegurada. Hay que tener en cuenta que los inmuebles que lo flanqueaban fueron derribados hace tiempo, y que el número 13 permanece como el edificio más deteriorado de la calle semipeatonal.  

La gran cantidad de edificios abandonados y en un estado de progresivo abandono es un problema sin visos de solución. No existe un censo oficial, pero un grupo de profesores y estudiantes universitarios, Empty Coruña, se ha pasado año y medio recolectando datos que dieron a conocer el verano pasado. Contaron uno a uno los dos mil elementos que se encuentran en estado de abandono. Ya sean simples superficies como solares, edificios de viviendas vacíos y degradados, de los que contabilizaron cuatrocientos.

Curiosamente, la zona afectada por el Plan Especial de Protección y Reforma Interior de la ciudad Vieja y Pescadería (Pepri) acoge muchos de los edificios en peor estado de la ciudad. Desde el proyecto Empty Coruña señalan que la propia de la naturaleza de la zona Pepri, que impone muchas restricciones a la construcción, también disuade a los dueños de los edificios de rehabilitar las casas. Esto conlleva otro fenómeno, porque la zona Pepri concentra las posibilidades de ocupación.

El Ayuntamiento ha tratado de mejorar la situación con subvenciones para la rehabilitación o comprando directamente las viviendas con la intención de reformarlas y dedicarlas después a los pisos sociales. Con un éxito irregular, cuando menos.

La ruina del numero 13 de la Estrecha de San Andrés fuerza el corte de la calle