La tasa de homicidios se triplicó en la ciudad en los últimos dos años

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La Policía Nacional continúa investigando el crimen cometido el lunes, cuando apareció junto a un huerto de O Castrillón el cuerpo apuñalado de un hombre sudamericano de iniciales A.T.M. Una de las hipótesis que siguen los investigadores es el de un supuesto ajuste de cuentas por drogas. Pero, más allá de esta crimen, está la cuestión de la racha de homicidios que sufre A Coruña en los últimos años. En 2013 no hubo homicidios, en 2014, uno; en 2015, cero, y en 2016, uno. Pero en 2017 se cometieron tres, cifra que ya se ha alcanzado este año con el caso de O Castrillón. Todos, usando un arma blanca. 

 Los tres casos que se registraron en 2017 fueron un hombre que mató de una paliza y estrangular a la madre de su expareja en Monte Alto, cuando trató de evitar que se llevara a su hija de 21 meses; un joven boliviano que arrolló a un marroquí en el  Paseo Marítimo, y un coruñés que apuñaló a su primo de madrugada en una calle de O Ventorrillo. 
A esto hay que añadir el caso de un padre residente en Labañou que fue detenido por matar a su hijo de once años con una pala y fue hallado culpable en el juicio, celebrado la semana pasada. Aunque el crimen se consumó en Oza-Cesuras y no se computa en las estadísticas de la ciudad. 

Desde enero 
En todos los homicidios que se han cometido en lo que va de año se ha usado un arma blanca. El 8 de enero J.M.L.C., un vasco de 49 años, fue detenido poco antes de la medianoche del lunes por apuñalar mortalmente a un varón  de etnia gitana identificado como S.M.C.H, de unos 40 años. Ambos eran indigentes y usuarios del albergue Padre Rubinos, en la ronda de Outeiro, donde habían tenido lugar los hechos a las cuatro de la tarde. La Policía Nacional y la Local batieron la ciudad durante horas, pero fue una  patrulla del 092 quien detuvo al sospechoso cuando trataba de ocultarse en la  avenida de Oza.

El 17de julio, R.S.G., un camarero de 52 años, fue arrestado como sospechoso de haber matado a su mujer, M.J.M.R., también camarera, pasadas las siete de la tarde ayer, en su domicilio del número 34-36 de la calle de la Estrella. La había degollado con un cuchillo, supuestamente para librarla de una enfermedad terminal que padecía. El caso se trató como de violencia de género y el hombre se halla en prisión provisional. No se encontraron otros signos de violencia, más allá de una única herida de arma blanca. 

El tercer caso es el ocurrido en O Castrillón el lunes

La tasa de homicidios se triplicó en la ciudad en los últimos dos años