La solidaridad tiene en la ciudad forma de “peto máxico” y se sirve en pocillo

Los clientes de la cervecería depositan alimentos no perecederos a cambio de un café pedro puig
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En la cervecería Victoria, los camareros no practican el arte del latte para pintar corazones de espuma. No hace falta porque estos abundan sobre un perímetro donde se muestran en forma de kilos, que son los que depositan sus clientes más solidarios en un rincón para engordar el almacén de la Cocina Económica. Por ese simple gesto, el local y Siboney les condecora con un café. También cuelgan panfletos para que los coruñeses conozcan la forma de colaborar todo el año con la entidad.
En Barbería, las buenas intenciones se miden en un “peto máxico” como el de Doraemon que menean cuando alguno de los que ocupa mesa decide depositar unas monedas. Sus propinas también van a dar al bolsillo, que en realidad, es una botella de metal y que a día de hoy se encuentra al 30% de su capacidad. Cuentan desde el local que de aquí al 22, lograrán llenar el recipiente en una apuesta por ayudar a la institución de otra forma: “Eles están derbordados nestas datas e nós tamén dispoñemos de pouco sitio, así que pensamos nun ‘peto máxico’”, que trasladarán a pocas casas de donde sirven menús apetitosos.
En otro barrio, el de Cuatro Caminos, la librería Azeta suma 15 años pilotando una iniciativa que conjuga creatividad con valores benéficos. Y es que su escaparate pierde la transparencia en Navidad. Los niños copan el cristal con postales dibujadas por ellos mismos y con la entrega, los dueños les regalan un detalle para abonar a la entidad del Orzán la cantidad equivalente en euros a las obras de arte recibidas: “Solemos llegar a recibir entre 200 y 300 postales”.
Son iniciativas particulares que hacen que las navidades desvíen su afán consumidor a otros puntos que sí lo necesitan. En concreto, entre los colegios de la ciudad tejen una red y centros como el Sal Lence, San Francisco Javier, Compañía de María o Eirís, entre otros, reservan un espacio para los que meten junto a los libros de texto, aceite y azúcar en la mochila. Desde la Cocina Económica aseguran que no dejan de apuntar nombres de firmas y entes a una lista que cuenta también con el brazo solidario de los que regentan negocios. En Mahara Taberna, por ejemplo, posponen su cita con los más necesitados a la primavera: “Pensamos que en Navidad están saturados”, así que en abril presentarán su tercer festival con un cartel, donde los acordes se disparan al público sin más pretensión que la de colaborar con el proyecto.

La solidaridad tiene en la ciudad forma de “peto máxico” y se sirve en pocillo