El acusado por el crimen de Narón reclama saber quién mató a su esposa

El presunto asesino, Juan Fraga, en la vista en la Audiencia, acompañado de su abogado, Julio Barrospatricia g. fraga
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Juan Fraga, el acusado de asesinar a su mujer, Caridad Pérez, el 29 de diciembre de 2015 en su casa de O Couto, en Narón, compareció ayer en la primera sesión del juicio por este crimen en la audiencia provincial de A Coruña. El hombre, de 80 años –79 cuando se cometió el asesinato–, que lleva casi 12 meses en prisión preventiva, volvió a negar ayer la autoría del crimen y aseguró que mantenía una buena relación con su mujer, con las discusiones propias de quienes llevan 50 años casados.
A primera hora de la mañana se conformó el jurado popular, compuesto por seis mujeres y tres hombres, y que pudieron escuchar ayer por primera vez al acusado defenderse de los cargos de los que se le acusan. Tanto la Fiscalía como la Xunta (que se presenta como acusación popular en los casos de violencia machista) piden para Juan Fraga 15 años de prisión por un delito de homicidio, mientras que la acusación particular, ejercida por el hijo del matrimonio, pide una pena de 20 años por un delito de asesinato.
El acusado se reafirmó en gran parte de la declaración que realizó ante el juez de instrucción de Ferrol, donde relató que él y su amigo Antonio (con quien se ha desprendido que mantenía una relación sentimental), habían estado en algunos edificios administrativos, como el concello de Ferrol y el edificio de la Xunta, así como en alguna cafetería o entidad bancaria antes de volver a su domicilio a las 13:50 horas y encontrar el cuerpo sin vida de su mujer.
Sin embargo, las acusaciones sospechan que se dejaron ver en estos edificios públicos para ser grabados por las cámaras y tener una coartada. De hecho, en ninguno de ellos llegaron a realizar ningún trámite, o bien porque no era el lugar que correspondía o porque no tenía la documentación adecuada.
Juan y su amigo también acudieron a un banco a realizar una transferencia a una cuenta en la que el acusado y su mujer tenían domiciliados los recibos de la casa. Sin embargo, según incidió la Fiscalía, ese día Juan no hizo algo que sí había hecho de forma rutinaria todos los meses desde hace años; retirar unos 200 euros en efectivo que le entregaba a su mujer para “sus gastos”. “¿Por qué ese día no quitó el dinero para Caridad? ¿Acaso porque sabía que ya no iba a necesitarlo?”, arguyó el fiscal. El acusado, en respuesta, dijo que el día anterior le había dado 400 euros en metálico, algo que hasta el momento no constaba en su relato de los hechos.

simulación de robo
Gran parte de la declaración se centró en lo que todas las partes letradas, excepto la defensa, consideran un intento del acusado de simular un robo en la vivienda. Juan Fraga volvió a contar ayer que cuando llegó a casa lo primero que vio fue una de las estancias revuelta, con los cajones abiertos y enseres por el suelo, justo antes de acceder a uno de los dormitorios en el que yacía su mujer.
Sin embargo, no se echó en falta nada de la casa, ni siquiera una importante cantidad de dinero en efectivo, que seguía en su sitio. Además, a los pocos días los investigadores encontraron en el coche de Juan –bajo la alfombrilla del maletero– algunas joyas de su esposa Caridad. El acusado explicó ayer que fue su propia mujer la que las depositó en el vehículo “para llevarlas a arreglar a la joyería”. Los letrados lo confrontaron, sin embargo, señalando que los pendientes que se encontraron no eran del mismo par, lo que abunda en la tesis de que “cogió un puñado del joyero para hacer creer que las habían robado”.

mayor y sin fuerzas
Respecto a la perpetración del crimen, Juan negó con rotundidad en todo momento haber asesinado a su esposa y pidió, por primera vez según la abogada de la acusación, que se averigüe quién acabó con la vida de Caridad Pérez. “Yo no soy ningún criminal, mi esposa era todo para mi y quiero saber que pasó en mi casa”, señaló ante el tribunal y el jurado popular. El acusado justificó que a su edad no tiene fuerza suficiente para hacer lo que se detrae de la autopsia, como golpear con fuerza la cabeza de Caridad contra la pared o apuñalarla en repetidas ocasiones y degollarla posteriormente.
Por delante quedan cuatro jornadas con la intervención de una veintena de testigos, aunque el presunto asesino ya negó ayer con rotundidad todos y cada uno de los testimonios que la abogada de la acusación particular le avanzó. Juan Fraga calificó de “mentiras” todas las aseveraciones de vecinos, familiares y amigos que ayer salieron a relucir durante la vista y que, en su mayoría, apuntaban a la implicación del acusado y de su amigo en el asesinato. Hoy declararán los hijos del matrimonio. n

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