A Coruña perdió en los últimos siete años al 16% de sus afiliados a la Seguridad Social que tienen entre 25 y 39

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Las listas de desempleo en el mes de julio bajaron pero esa reducción fue la segunda caída menos pronunciada desde el mismo mes de 2008, en plena crisis. La realidad no hace más que ser una pared con la que se tropiezan las afirmaciones de recuperación puesto que al analizar las afiliaciones a la Seguridad Social en los últimos años, A Coruña tampoco recibe buenas noticias. La población de entre 25 y 39 años –de alguna manera la que debería soportar gran parte del sistema de pensiones y estar empleada para experimentar cambios en su vida– que se encuentra cotizando en la actualidad se redujo prácticamente un 16% con respecto al mes de junio de 2012, el primero al que hacen referencia las estadísticas públicas del Instituto Galego de Estatística (IGE).

En junio de hace siete años 32.541 vecinos de la ciudad con edades comprendidas entre los 25 y los 39 años disponían de un contrato laboral y, en consecuencia, mantenían sus altas en los registros de la Seguridad Social. En el mismo mes de este año eran tan solo 27.392 personas las que estaban en las mismas circunstancias, manteniendo buena parte del sistema económico. 

El ratio de evolución a la baja fue de 15,8% desde que el IGE se hace eco de estos balances, lo que resulta preocupante teniendo en cuenta que las contrataciones a partir de los 40 años resultan más complejas y este tipo de residente es el que tiene que mantener las pensiones actuales y del futuro más próximo. 

Las mujeres, peor paradas
Algunas de las razones de este cambio de tendencia pueden estar en una natalidad más contenida, en la baja contratación de gente sin experiencia laboral previa o en la búsqueda de oportunidades tanto en otras zonas de España como en el extranjero.

Sea como fuere los números no invitan al optimismo. De entre las siete ciudades gallegas, esta fue la segunda que sufrió una mayor contracción de los cotizantes, tan solo por detrás de Ferrol con casi un 24%.  

En Lugo y Vigo la reducción fue del 15%, en Ourense del 14%, en la capital gallega del 13% y, por último, en Pontevedra del 11%, resistiendo mejor los cambios sociales que se han ido produciendo derivados de la recesión económica que comenzó en 2007 y, sobre todo, 2008. Por tanto, el cómputo global de los jóvenes trabajadores coruñeses representa el 9% de toda la comunidad y el 14,5% a nivel provincial.  En la comarca la bajada fue de casi un 17% (o de 9.329 individuos).

Quizá por esto mismo, al establecer comparativas se descubre que han ido ascendiendo los habitantes de más de 60 años que siguen ligados a sus puestos, ya que las pagas del Estado no serían las mejores y para muchos la jubilación se retrasó hasta los 67. 

La peor suerte entre la que se dio en llamar una de las generaciones más preparadas de la historia del país, como suele ser habitual, la han tenido las mujeres, pese a que también los hombres han perdido protagonismo en el mercado de trabajo en esa franja de edad. En concreto de los 25 a los 29 años, de 2012 a 2019 se perdieron 300 cotizantes masculinos y 600 femeninas. También salieron más perjudicadas las vecinas de entre 30 y 34 años, mientras que solo tienen una mejor evolución  que la de los hombres (dentro de lo malo) cuando suman entre 35 y 39 años.

A Coruña perdió en los últimos siete años al 16% de sus afiliados a la Seguridad Social que tienen entre 25 y 39