La FUCC confía en que las ventas remonten al menos un 2% en verano

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A falta de grandes campañas que atraigan a los consumidores al pequeño comercio, los empresarios han decidido confiar en que la subida del turismo que se espera para este verano revierta también en sus cuentas. La Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC) ha estimado que la subida de las ventas con respecto al año pasado podría alcanzar un pequeño 2%, que al menos daría ánimos al sector en un año difícil. Mientras los negocios se preparan para el desembarco de los visitantes, una calle de paso obligado para ellos vive otro proceso de transformación con clausuras y mudanzas, además de algún anuncio de nueva apertura. 
La hostelería, e incluso los hoteles, son los grandes beneficiados de la llegada masiva de viajeros. No obstante, el presidente de la FUCC, Adolfo López, reconoce que en general “la actividad económica es más creciente en verano que en invierno”. Por eso mismo, subraya que el sector tiene la “expectativa” de que en los meses centrales “se inicie una cierta recuperación” del consumo en las tiendas de barrio.
Hace falta, pues como asegura su homólogo en la Asociación Zona Comercial Obelisco, Antonio Amor, “el 2017 empezó peor que el 2016 y nos ha obligado a reinventarnos”. A todos, incluso a los negocios de uno de los entornos más comerciales del municipio. Al respecto, avisa de que A Coruña no debe vivir solo de los coruñeses. “Es de esperar que los síntomas de recuperación lleguen aquí y se noten en el comercio”, tranquiliza López, que sostiene que será imposible regresar a las ratios de antes de la recesión. 

“Dientes de sierra”
Estará en boga la hostelería –que, de hecho, vive “una eclosión” frente a la necesidad de los nuevos comercios de ofertar “algo distinto e interesante”– pero la idea, o la esperanza, que tiene el comercio es poder subir al menos “un 2%” en el balance de ventas. 
Eso vendría dado porque el verano, “como es lógico siempre va un poco mejor”, aunque desde la FUCC insisten en que el sector pasa por distintas etapas que comparan con los “dientes de una sierra”. Amor coincide en esta visión pero con ciertas reticencias. 
Afirma que los turistas siempre “picotean” con algunas compras pero puntualiza que el estío “no es época de tiendas de confección, sino más bien de complementos, joyería...” y de pasar más tiempo en la playa que entre comercios. 
En otro de los lugares más dedicados al negocio de la ciudad, el presidente de la Asociación de Comerciantes Agra-Barcelona, José Manuel Castro, tiene algo más de confianza en que ascienda el consumo pero no por unos turistas como tales. 
“Aquí se nota que los emigrantes vuelven en verano y se llevan cosas”, dice, refiriéndose a esos coruñeses que tuvieron que buscar el trabajo en otro sitio pero que no olvidan la visita. También apunta a las próximas rebajas.
El momento de San Andrés 
En medio de todos los cálculos que están realizando los comerciantes para reajustar sus resultados, hay calles que aprovechan para cambiar de imagen como es el caso de la Real. 
Se prevé alguna apertura pero hay más cierres o traslados a distintos puntos de la propia calle o de otras cercanas. Amor cree que responde solo a un cambio de ciclo normal aunque asume que ahora en el momento de San Andrés, donde la bajada de precios permite cierto resurgimiento. l

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