La Marea impone el traslado de la cena de la Feira das Marabillas para proteger la flora del jardín de San Carlos

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La vigésimo tercera edición de la Feira das Marabillas se presentó ayer en sociedad con un cambio en la estructura de uno de los eventos más consolidados y novedades en la programación con respecto a otros años. La Concejalía de Medio Ambiente impondrá el traslado de ubicación de la undécima cena medieval a la Maestranza con el objetivo de cuidar las zonas verdes de los Jardines de San Carlos. A pesar de este cambio, la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja (Aceca) ha sabido sobreponerse y organizar un mercado con un incremento de servicios.  
El concejal de Empleo y Economía Social, responsable también del área de Comercio, Alberto Lema, presentó la Feira das Marabillas de este año destacando que este evento ya se ha convertido en la “festa que marca o inicio do verán na Coruña”. El edil, que aludió a la organización por parte de la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja, explicó que el Ayuntamiento colaborará con un “importante dispositivo de seguridade” y la reorganización de las zonas de estacionamiento para los vecinos que no podrán aparcar en el barrio mientras se desarrolle el mercado.
No obstante, la decisión más curiosa –y quizá polémica– del Gobierno local ha sido montar un plan medioambiental que impondrá el traslado de la cena medieval que se lleva celebrando once años a la plaza del edificio de Maestranza, que ha sido cedido por la Universidad. 
El evento gastronómico tenía lugar, por tradición y proximidad con el resto de la feria, en San Carlos, pero según Lema se cambiará de lugar “para protexer á flora do xardín”. Asimismo, este año se  cumplirá a rajatabla la retirada de “animais vivos” del certamen.
Apoyo al comercio
El presidente de Aceca, Adolfo López, por su parte, resaltó que el objetivo principal de esta iniciativa es “enraizar a actividade comercial da zona” y, por ello, cada año intentan superar los estándares de calidad que se marcan en la edición anterior. 
Como viene siendo habitual por cuestiones de espacio y para respetar el plan de autoprotección, este año el ferial acogerá entre 200 y 210 puestos de artesanía, alimentación y hostelería, siguiendo el mismo recorrido de los últimos años. El 30% de los stand estarán ocupados por mercaderes gallegos, mientras que el resto procederán de otros puntos de la geografía española e, incluso, de localidades portuguesas. 
López comentó que la principal novedad estará en el Recuncho das Pícaras, que tanto éxito tuvo entre el público infantil y familiar el año pasado. Los elementos para el disfrute de los niños ubicados en María Pita se reforzarán con nuevas incorporaciones. 
Los talleres artesanales se trasladarán a la zona desde el casco antiguo para entretener a las familias. Además, habrá un trapecista, un rincón arqueológico y cursillos de fabricación de pan y chocolate con profesionales dedicados a estos sectores. l

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