La Policía precinta Méndez Núñez para disuadir a los participantes en el botellón

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La primera noche de la “ley seca” en Méndez Núñez fue ayer. Con su nueva categoría de Zona de Especial Protección (ZEP), el Ayuntamiento vedaba los históricos jardines al botellón. Pero por si los jóvenes universitarios no prestaban atención a los carteles acabados de instalar, la Policía Local decidió precintar la zona alrededor de la fuente del monumento de Concepción Arenal, que es el epicentro de la fiesta nocturna, ya desde antes las once de la noche, más de una hora antes de que comenzara la acción.

El objetivo era impedir que los jóvenes pudieran instalarse y desistieran de entrar en los jardines. Pero como lo más probable es que los universitarios se limitaran a buscar otro lugar para emborracharse, los agentes municipales se dividieron en dos grupos: uno de ellos mantuvo una guardia en Méndez Núñez mientras que el otro mantenía controlados a los jóvenes, siguiéndoles para evitar que se instalaran en un lugar donde pudieran causar molestias. 

Las opciones eran diversas, y al cierre de esta edición todavía se ignoraba cómo se había desarrollado la madrugada: O Parrote, el Orzán, o la calle Vista eran algunas de las posibilidades que se barajaban. También se contemplaba como muy probable que los jóvenes se dispersaran, formando “microbotellones”, dificultando así su vigilancia.

Para el sábado 
En un principio, se esperaba que el mal tiempo previsto para ayer desanimara a muchos juerguistas, y los policías locales consideran que será mañana cuando se produzca la mayor complicación, puesto que ese día no solo el parte meteorológico es mejor, sino que muchos universitarios finalizan su período de exámenes y están ansiosos de celebrarlo. Pero el sábado no habrá ningún agente que libre, así que el dispositivo de seguridad estará más reforzado que nunca, en previsión de que surja cualquier problema.

Lo que no pueden hacer los policías locales es multar a ningún adulto por beber alcohol en un lugar público. No existe ninguna normativa que lo permita, pero si se ha designado ZEP a los jardines es precisamente para poder disolver las concentraciones de gente que generan ruido y poder castigar con más severidad los residuos que hacen tan célebre al botellón en la zona. 

De esta manera, los agentes  podrán sancionar  a los infractores con multas de hasta 200 euros. No solo por tirar basura o por orinar en la vía pública. Golpear una simple botella puede merecer una multa. El botellón se ha acabado en Méndez Núñez y el Ayuntamiento quiere dejarlo bien claro a los universitarios. Ahora solo queda saber, como pasó con la plaza de Azcárraga y con la del Humor, dónde se instalará esta forma de ocio juvenil y a quién molestará.

La Policía precinta Méndez Núñez para disuadir a los participantes en el botellón