Draghi, un informe misterioso y lo que pasa en este país

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Causó cierto revuelo Casado, en la reanudación de las sesiones de control parlamentario, acusando a Sánchez de ocultar un informe del Consejo de Estado al parecer altamente crítico con el proyecto de reparto de los fondos europeos. Cuando lleguen, claro. Hasta el momento de escribir este comentario, ni confirmación ni desmentido por parte del Consejo ni tampoco del Ejecutivo, a quien se le pudo adivinar un cierto nerviosismo acerca del tema.


Confieso desconocer el fondo del asunto, pero lo traigo aquí a colación como muestra de lo mal que se están haciendo las cosas. Por parte de todos, sí, pero de unos más que de otros. La presentación y aprobación ‘por los pelos’ del decreto regulador de estos fondos nos mostró a todos las deficiencias con las que Gobierno especialmente, pero también la oposición, están afrontando la próxima llegada del maná salvador en forma de ciento cuarenta mil millones de euros: partidismo, secretismo desde el Consejo de Ministros, falta de generosidad y aún más de transparencia es lo que está caracterizando la poco democrática gestión de unos dineros que aún están lejos.


Insistiremos poco en recordar que en otros países de la UE las cosas se han hecho de otro modo y que personalidades independientes han recibido el encargo de velar para que todo se desarrolle correctamente y, sobre todo, con equidad. Y debo recordar al respecto que, a este paso, se avecina una gigantesca tormenta entre las Comunidades acerca de cuánto le va a ‘caer’ a cada una en la ‘lotería’ europea. Se hace precisa una aclaración desde el Consejo de Estado y, sobre todo, desde el Gobierno, sobre si este último decidió ‘arrancar’, del texto del decreto sobre los fondos tan apuradamente aprobado la pasada semana, el informe del Alto órgano Consultivo. Y, desde luego, al Ejecutivo hay que exigirle una respuesta en sede parlamentaria más convincente de la que (no) dio Sánchez.


No diré que envidio la política que se hace en otros países, porque en todas partes cuecen habas. En Italia, probablemente más que en la mayor parte de las naciones europeas. Pero hay acciones, cual es la potenciación al cargo de primer ministro de un ‘independiente’ como el ex presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, de las que es forzoso tomar nota.


Que no digo yo, oiga, que haya que sustituir al presidente Sánchez por un ‘técnico’, como el que ha surgido de la enésima crisis política italiana. Pero una cosa es haber ganado unas elecciones, como Sánchez, y otra que, amparándose en extraños compañeros de cama, se den patadas constantes a la democracia: lo que sí han hecho otras naciones ha sido, desde luego, vigilar, a través de gentes independientes, que los fondos europeos tengan garantizada una distribución razonable, fuera de sospechas. Eso, ya digo, cuando los fondos lleguen, porque por ahora todo esto podría inspirar a un sucesor de Berlanga para rodar un nuevo ‘bienvenido míster Marshall’. O a un Lope de Rueda redivivo para escribir otro ‘paso de las aceitunas’. Y es que seguimos más o menos como siempre, ponga usted mismo el calificativo.

Draghi, un informe misterioso y lo que pasa en este país