Nace en la zona de Juan Florez el primer club de fumadores ligado a una cafetería

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 S.D. > A CORUÑA
  Ni cafés, ni refrescos, ni vinos, ni tapas... Cada día hay menos dinero en el bolsillo y los clientes de la mayoría de los bares y cafeterías de la ciudad caen en picado. Para muchos, no está la economía para tirar la hipoteca por la ventana sentados en un local de hostelería tomando una cañita. Ese problema lo notan, y mucho, los empresarios del sector, que se empeñan en agudizar el ingenio para luchar contra los mercados, los bancos y el paro.

Como tantos otros, los propietarios de la cafetería Ocho de Cuatro –en las galerías Cabo Santiago Gómez– se lanzaron a inventar cuando decidieron montar el negocio. Después de mucho pensar dieron con una posible solución y, aunque abrieron en el mes de junio, hoy se publicitan conjuntamente con un local para fumadores que ellos mismos impulsaron.
Aunque la publicidad puede dar lugar a equívocos, la propietaria del local –que regenta con su marido e hija– explica que en su negocio no se puede fumar, algo que sí está permitido en el salón de fumadores contiguo y que constituyeron como asociación.
“Son empresas distintas, pero es verdad que el club de fumadores se creó como complemento a la cafetería”, comenta Esther Río. De hecho, en parte, son los dueños del bar los que se encargan de llevar el club. El truco está en que el fumador debe ser “self-service”, es decir, la persona que quiera tomar una consumición se ve obligada a acudir al negocio de Esther a pedir lo que desee y luego es ella misma la que se lo sirve en las mesas del local de al lado. La ley actual impide que los camareros puedan acceder allí, pero el requisito para disfrutar del club es realizar el gasto en el Ocho de Cuatro.
Aunque por las mañanas los clientes se puedan con los dedos de las manos, la idea ha calado en los coruñeses y ya hay alrededor de 500 asociados y es que, para entrar en el salón y poder fumarse con tranquilidad un puro o un cigarrillo, hay que registrarse tenga uno el vicio o no. En cualquier caso, los fumadores son mayoría.
De momento la pertenencia a esta asociación no se cobra “para darnos a conocer”, pero la encargada de la cafetería reconoce que eso cambiará a partir del próximo mes de enero. “Avisaremos a la gente que se quiera quedar de que para hacerse socio habrá que pagar los carnés”, afirma. Las fichas para inscribirse ya cuentan en la actualidad con un apartado en el que se especifica que se cobrarán cinco euros mensuales.
El cobro quizá sea porque el proyecto todavía no da toda la rentabilidad esperada. La apertura en pleno verano y la necesidad de la gente de pasar un rato agradable en las terracitas hizo la competencia a estas empresas, por lo que ahora han comenzado una campaña dejando anuncios en los parabrisas de los coches.

Un futuro aún incierto > El futuro es incierto pero Esther dice no tener miedo a que el Partido Popular suavice la Ley Antitabaco impulsada por el Gobierno socialista y que esto le reste clientes en favor de otros establecimientos. “No sé lo que puede pasar pero no tengo miedo porque primero la pusieron de una forma, luego la pusieron de otra,... puede ocurrir lo mismo”, asegura.
Para afirmar tal cosa cuenta con un respaldo: “No solo es un lo cal para fumadores, se puede ver el partido, jugar al póker, escuchar música, hay sillones y la gente se siente cómoda”. Además, existe un reservado para celebrar cenas o comidas. El único problema es que los interesados tienen que ocuparse de su propio cátering porque las normas actuales no permiten que los camareros sirvan en la zona de fumadores.
Otra de las iniciativas para captar clientes está siendo la organización de conciertos o las noches de karaoke. Sin ir más lejos, la propietaria insiste en promocionar el recital del grupo The Cruze este sábado a las 00.00 horas. El viernes a la misma hora tocará un conjunto brasileño.
¿Qué en qué local será? “Eso ya lo vamos viendo”, dice. También queda por ver si la idea funciona y si la victoria del PP no se convierte en una amenaza para estos empresarios hosteleros.

 

Nace en la zona de Juan Florez el primer club de fumadores ligado a una cafetería