Afectados dicen que el "miedo" tras la catástrofe agravó la caída en las ventas de marisco

Vista general de la sala durante el segundo día del juicio por el hundimiento del “Prestige” efe
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Responsables de empresas marisqueras han asegurado hoy que la catástrofe medioambiental provocada por el hundimiento frente a las costas gallegas del petrolero 'Prestige' en noviembre de 2002 causó un importante perjuicio a sus compañías con un descenso en las ventas agravado por el "miedo" de los consumidores sobre el estado del producto.

El entonces gerente de Indemosa, una empresa depuradora de moluscos radicada O Grove, Carlos Gónzalez, ha cifrado en un 25 por ciento la caída de las ventas en el último trimestre de 2002.

Los testigos que han declarado esta mañana en una nueva jornada del juicio que evalúa los daños causados por el "Prestige", que se celebra en A Coruña, han coincidido en señalar un descenso en la comercialización de marisco en los meses posteriores a la catástrofe.

El sector, ha señalado Isabel Mosteiro, administrativa de una empresa depuradora, no terminó de "remontar" hasta la Semana Santa de 2003 por el "miedo" de los consumidores a que el marisco estuviese contaminado.

"El efecto podría compararse al de las vacas locas", ha afirmado otro de los testigos, José María Suárez.

No obstante, en el segundo semestre del año se produjeron varios episodios de mareas rojas, lo que explicaría, en la versión del Fondo internacional de indemnización de daños debidos a la contaminación por hidrocarburos (FIDAC) este descenso en las ventas.

El 'macrojuicio' del "Prestige" comenzó el pasado 16 de octubre y el principal acusado en este proceso es el capitán del barco, el griego Apostolos Mangouras, para el que se piden 12 años de prisión por atentado contra el medio ambiente, daños y desobediencia.

Los mismos delitos se les imputan a otros dos miembros de la tripulación, Ireneo Maloto, primer oficial, de nacionalidad filipina y que actualmente se encuentra en paradero desconocido, y Nikolaos Argyropoulos, jefe de máquinas.

En el banquillo de los acusados también se sienta José Luis López-Sors, exdirector general de la Marina Mercante cuando Francisco Álvarez-Cascos dirigía el Ministerio de Fomento, que está acusado de imprudencia grave por el rumbo errático que siguió la nave durante seis días y que extendió el vertido de fuel desde Galicia hasta las costas francesas.

Asimismo, están imputados como responsables civiles directos la aseguradora The London Steam-Ship Owners Mutual Insurance Association Limited y el Fondo Internacional de Indemnización de Daños debido a la contaminación por hidrocarburos, y como responsables civiles subsidiarios, las navieras Mare Shipping Inc y Universe Maritime Ltd, y el Estado español.

Afectados dicen que el "miedo" tras la catástrofe agravó la caída en las ventas de marisco