La crisis de la hostelería nocturna fulmina la mayoría de las fiestas de Nochevieja en toda la comarca

02 enero 2013 A Coruña.- Una Nochevieja tranquila se salda con dos arrestros y un sinfín de denuncias
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Las uvas no escasearán este año pero lo más probable es que sí falte el tradicional cotillón posterior. Al menos tal y como lo conocemos, pues el sector del ocio nocturno augura la desaparición de la mayoría de festejos para despedir el año en A Coruña y su entorno. La culpa, dicen, es de la crisis que arrastran desde hace años y de la falta de crédito para consumir de los clientes.
A diferencia de otros años, en esta ocasión los carteles anunciado fiestas de Nochevieja no pueblan las paredes de la ciudad. El presidente de la Federación Gallega de Discotecas y Salas de Fiestas, Samuel Pousada, hace dos lecturas del cambio: “Hay dos explicaciones, que sigue habiendo fiestas ilegales pero es más difíciles detectarlas porque se anuncian a través de redes sociales y otra, la fundamental, que en general se reducen mucho las que se organizan de forma especial porque suponen un gasto extraordinario”. Como expone, nadie quiere arriesgarse a perder dinero en momentos como este.
“Este año se notará aún más que el pasado porque han cerrado pubs y discotecas debido a las malas políticas respecto a la hostelería”, insiste Pousada, aclarando a qué se debe la nueva tendencia en el área metropolitana. Lamenta que el goteo de clausuras prosiga y critica, sobre todo, la ley antitabaco porque a su juicio encamina a los consumidores hacia el botellón.
En esta idea coincide su homólogo en la Asociación de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete, que recalca la idea de que el ocio nocturno “lleva mucho tiempo pasándolo mal”. “Es el subsector al que más está afectando la crisis y esa ley”, observa. Por ello y “porque no hay demanda de barras libres porque mucha gente no tiene dinero para salir”, en principio no hay fiestas de fin de año. “Eso prácticamente se ha extinguido”, zanja. Los locales abrirán, eso sí, “para que la gente vaya a tomar las copas pero como un día normal”.
Descarta que haya tiempo material para que se organicen más festejos porque habría que tramitar permisos y vender entradas. Respecto a las convocatorias ilegales, para Pousada, “la administración mira hacia otro lado ante esta competencia desleal”. Aún así está convencido de que estas también decaerán porque sus organizadores “se arriesgan a una sanción y a perder dinero”. En todo caso, A Coruña todavía no ha respondido a las reclamaciones de la federación para incrementar los controles.

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