Licencia para pilotar ‘juguetes’ que no deben tomarse a broma

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Los helicópteros teledirigidos y las obras de arte producto del aeromodelismo han dado paso a una moda que hasta el momento se ha expandido sin control. Hasta hace unos años tan solo algunos afortunados contaban con un dron y, las más de las veces, estos se destinaban a tareas de seguridad o rescate. Sin embargo, lejos de convertirse en un Objetivo Volador No Identificado (OVNI) para el común de los mortales, la compra de estos aviones no tripulados se ha normalizado hasta el punto de que incluso los fotógrafos de boda ofrecen los servicios aéreos.
Pero el “ti vai facendo” de los drones toca a su fin, o al menos debería hacerlo si los propietarios fuesen conscientes de que eso que tratan como un juguete no lo es. Antes de ponerse a enseñar la calva del abuelo o de hacer un plano aéreo de los novios dándose el sí quiero, hay que obtener la licencia de piloto. La Aeroflota del Noroeste Escuela de Pilotos (AFN) explica que, ante el descontrol que había respecto a estos pájaros de metal, el Estado ha creado una ley muy rígida con sanciones importantes.

fuera de zonas urbanas
“Para cualquier dron hay que tener una licencia porque no es un juguete; de hecho está prohibido en zonas urbanas porque hay concentraciones de población y es peligroso”, cuentan desde el centro de formación. Una de las pegas es que puede vulnerar el derecho a la intimidad, pero el mayor problema que provoca es el riesgo de que se precipite al suelo causando daños físicos o materiales.
El instructor de la parte de drones y responsable técnico de Aeromedia, Aquilino Abeal, concreta que “hasta los de 25 kilos, hay que disponer de licencia de piloto de aviones de cualquier categoría o tener una formación específica de 50 horas”.
Ante la necesidad de acomodarse a las normas, la AFN y la empresa Aeromedia han dado luz verde a un curso que permite tener todos los papeles en regla para ser piloto.
Cada tipo de aparato y toda aquella persona o empresa propietaria “debe registrarse en la Agencia Española de Seguridad Aérea”. Aunque en los primeros meses del boom “se hizo la vista gorda”, han comenzado las inspecciones y para pasarlas con nota toca volver al colegio.

utilidades curiosas
En Alvedro, los profesores de la Aeroflota explican algunas de las principales características de las máquinas. En el temario también están las claves para convertirse en hombre del tiempo antes de salir a surcar los cielos con estas nuevas herramientas que sirven para casi todo. Incluso han tenido alumnos que se sacaron este particular permiso de conducir para fumigar una plantación, fotografiar eventos sociales o, simplemente, porque lo ven como una “futura salida laboral”.
Cuando se afronta la cuarta edición del curso –en todos ha habido entre 10 y 20 estudiantes– se ofrece la posibilidad de estudiar la teoría online. De las prácticas a pie de pista se ocupa Aquilino, que aclara que para cada aparato prepara unas clases distintas.
“Cuando hay un lucro con los drones, Aviación Civil los considera aeronaves pilotadas que legalmente tienen las mismas responsabilidades que un avión”, advierte, ante posibles ilegalidades.
Por eso no basta con hacer los circuitos que él marca, sino que hay que superar un examen frente a un instructor externo.

Licencia para pilotar ‘juguetes’ que no deben tomarse a broma