Terry O'Neill, la historia de un pionero en retratar a grupos de pop y rock

El fotógrafo británicoTerry O' Neill durante la presentación hoy de la exposición "Terry O' Neill. EFE
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Los relaciones públicas de los grupos de música y de las estrellas del mundo del espectáculo "hacen la vida imposible" a los fotógrafos, que actualmente no podrían tomar las imágenes de leyenda del fotógrafo británico Terry O'Neill, pionero en retratar a grupos de pop y rock.

Con una camiseta negra y pantalones vaqueros, O'Neill (Londres, 1938), para quien el mundo "tenía que haber empezado en la década de los sesenta", paseaba hoy como un visitante más por la exposición retrospectiva que le dedica Espacio Fundación Telefónica, en la que se reconstruyen varias épocas de la historia del cine, la música o la sociedad a través de sus iconos.

Esta historia empieza por una fotografía de The Beatles, una imagen fundamental en la trayectoria de O'Neill, un percusionista de jazz que se convirtió fortuitamente en fotógrafo, y finaliza con un retrato del futbolista Pelé, que será la imagen oficial del Mundial de Fútbol de 2014.

Cincuenta años han pasado desde la fotografía en que Pelé aparece con traje y corbata negros besando una réplica de la Copa del Mundo y la de los Beatles, que marcó en 1963 un antes y un después en la historia de la fotografía "al ser la primera vez que se fotografiaba y se publicaba en un periódico la imagen de un grupo pop", comentó la comisaria de la muestra Cristina Carrillo de Albornoz.

En unos años en los que Londres se convirtió en capital de la cultura y la música juvenil, con los Beatles o los Rolling Stones, O'Neill fue el testigo privilegiado que, con 21 años, asistió en primera línea ya que él mismo estaba totalmente integrado y era parte de esa cultura.

"Creó un estilo nuevo, directo, espontáneo, más auténtico y real, en consonancia con esos años. La fotografía para él es un arte y nunca ha permitido que nadie le diga cómo tiene que hacerlo", afirmó la comisaria.

La relación cercana y discreta le han permitido ser invitado a la boda de Ringo Start; tomar una imagen de Marlene Dietrich en su último concierto; estar en un hotel de Londres junto a Nelson Mandela el día de su 90 cumpleaños o situarse bajo el escenario en un concierto de Elton John, quien ha afirmado que las fotos de O'Neill que reflejan los momentos más extraordinarios de su vida.

Las sesenta y dos imágenes seleccionadas, que intentan reflejar los aspectos más importantes de su trayectoria, "son fruto de los muchos años que pasó codo con codo con los fotografiados que le abrieron sus puertas. Esto le permitió tomar unas fotos llenas de sinceridad y de alma, algo que hoy es muy difícil hacerlo", según Carrillo.

La más antigua de las imágenes que se exhiben es la que Terry O'Neill tomó por casualidad en 1962 a un frágil Winston Churchill cuando salía del hospital, probablemente la última foto en público del dirigente británico.

La naturalidad de las imágenes es una de las características de este autor, que tuvo una relación muy estrecha con Frank Sinatra, presente en la exposición con la legendaria imagen en la que el cantante aparece rodeado de guardaespaldas paseando por Miami en 1968.

Sencillo a pesar de su popularidad, O'Neill comentó que dos de las personas que más le han impresionado han sido Sinatra y Mandela, del que dice que le "emocionó mucho. Es un personaje mundial enorme que merece todo el crédito por lo que ha hecho".

En su intensa carrera nunca ha tenido "ningún problema con los fotografiados" afirmó y lamentó que actualmente es más difícil fotografiar a las estrellas del rock.

"Los relaciones públicas hacen la vida imposible a los fotógrafos; quieren controlarlo todo, las fotos, las copias, todo, y así la gente no puede ver la dimensión real de los retratados", lamentó y criticó también la labor de acoso de los paparazzi.

Tantos años de intenso trabajo le han hecho vivir momentos singulares, como el que se produjo con el perro de David Bowie durante una sesión de fotos. Con los disparos del flash, el perro, un gran danés, se fue poniendo cada vez más nervioso hasta saltar en el aire a dos patas, mientras que su dueño ni se inmutaba.

Esta imagen es la que aparece en la portada del catalogo de una muestra en la que se puede contemplar al esquivo Robert Redford junto a Richard Helms, director de la CIA; a Brigitte Bardot con el pelo sobre la cara, en una imagen que O'Neill considera una de las mejores, o a Amy Winehouse en 2008.

De todo este trabajo, O'Neill recuerda con nostalgia los años junto a los Beatles un periodo de su vida "breve pero que fue el mejor. Empezamos juntos, eran unos personajes maravillosos. Fue un honor conocerlos y algo estupendo en mi vida. Los sesenta fueron una explosión, una época que me gustaría que volviese".

Terry O'Neill, la historia de un pionero en retratar a grupos de pop y rock