Descubren al autor del robo de la iglesia de San Rosendo cuando ya se hallaba en prisión

El párroco Ramón Antelo, junto a uno de los lampadarios forzados | quintana
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Los investigadores de la Policía Nacional apuntan a un hombre de 46 años de edad como el responsable del robo en la parroquia de San Rosendo, en el barrio de la Sagrada Familia, de donde se habría llevado el contenido de los lampadarios antes de darse a la fuga. El suceso tuvo lugar el 25 de septiembre y hasta que se identificó al sospechoso, tuvo tiempo de cometer dos robos más. Pero, cuando los inspectores trataron de localizarle, descubrieron que ya había sido ingresado en la prisión de Teixeiro de forma preventiva por orden judicial.
Ramón Antelo, el párroco de San Rosendo, explica como ocurrió todo: “Había estado hablando con él, porque me pidió un vale de comida”. No recuerda ningún rasgo llamativo del individuo, solo que le habló poco antes de marcharse. “Luego se fue, se escondió y esperó a que yo me fuera”, continúa. El sacerdote salió a la calle sin darse cuenta de que el individuo se ocultaba debajo de uno de los bancos. Luego salió de su escondite y forzó cinco lampadarios y se llevó su contenido. “En realidad, solo consiguió abrir cinco”, aclara Antelo, que añade que no es la primera vez que la iglesia sufre un robo.
La quinta vez
En realidad, según las cuentas del párroco, ya son por lo menos cinco las veces que han allanado el templo. A veces para llevarse las monedas de los lampadarios, otras sustrajeron un reproductor de CD y, por lo menos en alguna ocasión, se llevaron objetos relacionados con el culto, siempre de poco valor. “No somos una iglesia rica, normalmente los destrozos que provocan cuestan más que lo que se llevan”, explicó el sacerdote.
De hecho, debido a estos repetidos robos, Antelo se decidió a instalar una cámara de vigilancia, con la esperanza de disuadir a los ladrones. No sirvió en el caso del detenido ahora por la Policía Nacional, aunque sí será útil para aportar pruebas. “Puedo reconocerlo, no solo porque habló conmigo, sino también porque lo tengo en la grabación”, explica el párroco.
 

“Mucha movida”
El robo en la parroquia había sido denunciado ya por los propios vecinos de la Sagrada Familia, que lo consideraban un síntoma más de los problemas de inseguridad que vivía el barrio. Y el sacerdote reconoce que en la Sagrada Familia hay “mucha movida” y que se han dado una serie de circunstancias y problemas causados por los vecinos más recientes.
Las quejas apuntaban a familias de etnia gitana, que se apropiaban de la plaza y generaban mucho ruido, o de indigentes que comen por ahí. “Aquí hay muchas ONG, y el despacho de la Cocina Económica”, señaló Antelo.

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