El embotellamiento que sufre la ciudad en sus niveles de siniestralidad

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El martes de la semana pasada se registró la que fue la segunda muerte por accidente de tráfico en el término municipal coruñés en lo que va de año. Ambos casos guardan evidentes similitudes: en el primero, acaecido el 23 de julio, la víctima fue una mujer de 67 años que cruzaba un paso de peatones regulado por semáforo en el cruce de la ronda de Nelle con la avenida de Finisterre cuando fue arrollada por un camión. El segundo caso, el 15 de octubre, una mujer de 76 años cruzaba por un paso de peatones regulado por semáforo en el cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre.

En 2018 se registró un único atropello mortal: una mujer de 73 años arrollada al cruzar indebidamente un ramal de Alfonso Molina el 3 de abril. Se puede percibir un patrón en los atropellos a lo largo del tiempo y lo cierto es que la siniestralidad en A Coruña apenas ha cambiado en los últimos cinco años, como muestran unas estadísticas municipales plagadas de altibajos que no permiten percibir una mejoría, a pesar de todos los esfuerzos invertidos en la mejora de las infraestructuras: a lo largo d estos cinco años barrios enteros se han convertido en zonas 30, se han instalado docenas de cámaras de vigilancia, ensanchado las aceras, peatonalizado calles,  colocado badenes, soterrado el tráfico y lanzado innumerables campañas de concienciación, como los caminos seguros para los escolares o la semana de la Seguridad Vial, que se celebra en mayo. Pero la mejora en lo que se refiere a las tasas de siniestralidad resulta difícil de detectar.

Víctimas

La siniestralidad, por ejemplo, ha crecido en los últimos años, llegando a cifras récord el año pasado, con 990 siniestros, lo que significa que este 2019 se podría superar la cifra histórica de un millar de siniestros, resultado negativo que se puede matizar porque el número de víctimas se mantiene bastante estable e incluso se reduce, convirtiéndose en la cifra más baja de los últimos cinco años.

 Según los expertos, las razones pueden ser muy variadas, con factores como la mejora de los sistemas de seguridad o el uso generalizado del cinturón entre los conductores, porque lo que es seguro es que en A Coruña siguen circulando: a día de hoy, 50.000 vehículos entran y salen diariamente de la ciudad, que cuenta con cerca de 112.000 turismos matriculados.  

En cuanto a los atropellos, las cifras son aún más desalentadoras. Apenas han reducido los heridos por atropellos en los últimos cinco años, de 2013, cuando se registraron 119, a 2018, cuando fueron 139. En ese periodo, subieron para volver a bajar, sin que pueda adivinar una tónica clara, ya sea positiva o negativa. Lo que no cambia es el tipo de víctima que arrollan los vehículos: suele ser una mujer y de cierta edad, a partir de los 60 años, grupo de edad que registra también muchas de las víctimas mortales, que siempre han sido muy escasas en A Coruña. Tres el año pasado, otros tres en 2017, mientras que otros años la suerte estuvo de parte de los coruñeses y no hubo ningún siniestro mortal en las calles del municipio, como 2015 o 2013.

La tendencia

José Manuel Rico, jefe de Tráfico de la Policía Local, recuerda que no registran todos los accidentes de la ciudad, solo los que cubre el equipo de Atestados. En la mayoría no se requiere una intervención de la Policía. “La tendencia en los últimos dos o tres años es a  mantenerse”, admite: “En materia de atropellos estamos en una línea equilibrada, el año pasado bajamos un 14% y el anterior, a fecha del 15 de octubre, bajaríamos un 20% con respecto el año pasado”. Quizá en 2020 vuelvan a subir: “Las estadísticas están para romperse”, sentencia.

En el lado positivo, un estancamiento en los datos puede ser considerado positivo si se tiene en cuenta que cada vez hay más coches en A Coruña. El parque móvil a los últimos años ha ido incrementándose, ha sido un incremento sostenido. “En plena crisis crecía muy levemente, pero empeora la antigüedad de los vehículos. En este último año estamos en un parque móvil de 147.000 vehículos en la ciudad, a lo que hay que añadir el parque móvil que nos entra todos los días. En torno a 300.000 vehículos en la ciudad. El tramo al inicio llega a tener una IMD (Intensidad Media Diaria) de 130.000 vehículos. “Hablamos solo de entrada, gente viene de fuera, pero todo lo que entra sale”, advierte. Pero la salida no es tan importante, porque muchos vecinos trabajan en la ciudad. “Más o menos estamos en la media, pero somos muy cómodos para determinadas cuestiones. En ocasiones, es cierto lo de que cogemos el coche para comprar el pan”, denuncia. En el casco urbano, los desplazamientos internos son del 30 al 35%, pero “esta ciudad es muy pequeña, y por A Coruña no se pasa, se viene”. Así que los vehículos particulares no han dejado de crecer en los últimos años. Por el contrario, las denuncias tramitadas por el Ayuntamiento descendieron en los últimos cinco años: de 44.479 en 2013 llegaron a bajar hasta las 28.021 en 2016, la cifra más baja de los últimos diez años, solo para subir espectacularmente en 2017, el récord absoluto de multas del que tiene constancia desde que existen registros. Pero esta escalada no es tanto el reflejo de un aumento de celo por parte de la Policía Local como el producto de la instalación de cámaras sancionadoras en La Marina.

Solo estos ojos electrónicos fueron responsables de más de 36 de esas sanciones. Una cifra espectacular, teniendo en cuenta que solo estuvieron activadas desde mayo y que marca uno de los pocos cambios reales que han tenido lugar en A Coruña en los últimos cinco años, aunque esté relacionado más con la disciplina vial que con la seguridad vial.

El embotellamiento que sufre la ciudad en sus niveles de siniestralidad