Reportaje | ¿Por qué los talentos se dan contra un muro a los 40?

Los responsables de la reunión, en el Muncyt | quintana
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El Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic) organizó ayer en el Muncyt la octava reunión gallega de jóvenes investigadores en el extranjero para conocer lo que está haciendo una parte del 80% de los talentos gallegos, que están en la actualidad afilando sus inquietudes fuera.
Para la responsable, María Mayán, el encuentro es una oportunidad de poner en contacto a los que residen lejos y a los de aquí para que se conozcan y puedan trabajar conjuntamente. Aunque su trayectoria en el tiempo es corta, los tres institutos públicos gallegos marcan la pauta de la investigación en Galicia porque captan recursos y entre los tres tienen fuerza. Además, la científica destaca que tienen información directa con los centros hospitalarios, una ventaja a la hora de agilizar resultados. En concreto, el suyo abastece de ideas a tres campos principalmente: la microbiología, la reumatología y la oncología.
Aún así, cuenta que el panorama es frustante. Los políticos no son conscientes de que invertir en conocimiento es garantía de futuro y en España se forma al que viste bata para que, al final, desarrolle toda su valía más allá de los Pirineos: “Se está perdiendo mucho dinero”. Aquí en la comunidad, señala que falta una carrera de investigadores en el Sergas, “un déficit bastante importante” porque si no hay una sensibilidad hacia la profesión que englobe también salario y proyectos “é moi difícil captar talentos”. Según Mayán, los de su raza llegan a los 40 y se dan contra un muro porque quieren dedicarse a lo que más les gusta, pero eso es sinónimo de inestabilidad y a esa edad “uno quiere tener también una familia”. En Cataluña y País Vasco, la realidad es otra. Allí se desvía dinero público, dice la experta, y los institutos Icrea e Ikerbasque fichan a personal muy bueno: “Teñen infraestruturas, en concreto el vasco cuenta con 360 investigadores. Hace poco salió un estudio que confirma que de un euro invertido, se recogen dos”.
Y es que los “políticos deberían entender de por sí que somos importantes para que no seamos un país de servicios ni vayamos detrás de lo que está pasando en Europa”. Las cifras están ahí. Si en Alemania la inversión en ciencia subió un 37%, en España bajó un nueve, “el gasto es igual que hace diez años y no podemos seguir en niveles tan bajos”. Porque la ciencia está muy castigada, encuentros como el de ayer son más que necesarios.

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