La hostelería de Os Mallos y Sagrada Familia, resentida por las limitaciones

La Sagrada Familia denuncia que sufre los efectos de las restricciones impuestas por la Xunta | quintana
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La hostelería y el comercio en los barrios de Os Mallos y la Sagrada Familia sufren los efectos de las restricciones impuestas por el comité técnico que asesora a la Xunta con el fin de evitar la expansión de la pandemia de coronavirus en la ciudad. Y es que según este comité, estos son dos de los barrios que concentran más contagios por Covid-19, junto al Agra do Orzán, Vioño y O Ventorrillo. 

En la Sagrada Familia, los efectos de este señalamiento se notan, sobre todo, en la hostelería. “Aquí hay sobre todo establecimientos hosteleros pequeños y de familias, que ahora pierden clientes por la alarma social que ha creado este asunto”, asegura la presidenta de la Asociación de Veciños e Comerciantes Paternidad-Sagrada Familia, Noemí Ferreiro. Considera, además, que el barrio va a quedar como el “apestado” y que la gente no se va a animar a acudir a él. 

Cerca de allí, el presidente de Distro Mallos, José Salgado, comenta que las terrazas están menos llenas en el barrio desde hace un par de semanas, algo que considera “normal” si se “mete miedo a la población”. La gente en Os Mallos se encuentra “retraída” y los comerciantes ya están cansados, porque “es mucho tiempo en crisis y parecía que ahora iban a levantar la cabeza con el tema de los bonos de descuento”, dice. Tanto Ferreiro como Salgado coinciden en que la solución para evitar que esta situación se alargue es aumentar la presencia policial y la vigilancia. 

Calle Barcelona y O Ventorrillo
En O Ventorrillo y la calle Barcelona, sin embargo, no notan que la gente actúe con miedo o deje de hacer vida normal como hasta ahora pese a las medidas impuestas por la Xunta. “Los vecinos siguen acudiendo a los comercios, cuya actividad es la normal dentro del año en el que estamos”, sostiene el presidente de la Asociación de Comerciantes Calle Barcelona-Agra, José Manuel Castro. Además, comenta que por la zona no están acostumbrados a ver a gente sin mascarilla o que no respete el protocolo de seguridad.

En O Ventorrillo, “un barrio familiar”, los más perjudicados son también los hosteleros, aunque según José Ángel Souto, presidente de la Asociación de Veciños do Ventorrillo, la situación es “circunstancial” y no percibe una bajada de actividad con respecto al mes pasado.

La hostelería de Os Mallos y Sagrada Familia, resentida por las limitaciones