Los acusados rebajan el tiroteo en el hospital de Ourense a “un roce”

GRAF1829. OURENSE, 05/11/2018.- Los seis hombres de un clan de etnia gitana, dos hermanos y sus hijos, acusados de tirotear a dos miembros de un clan rival a las puertas del hospital universitario de Ourense en mayo de 2016, durante el juicio celebrado es
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Según el escrito de acusación, los procesados, con el fin de “acabar con la vida del patriarca” del clan rival, dispararon “de forma indiscriminada” frente a la entrada del hospital, con el consiguiente riesgo para personas. En total, la policía recogió cerca de una veintena de casquillos de bala e identificó impactos en la puerta y la fachada del hospital.

La Fiscalía pide un total de 63 años y medio de cárcel –las penas individuales oscilan entre diez y trece años y medio– por delitos de intento de homicidio, daños, desórdenes públicos, tenencia ilícita y atentado.

La vista estaba previsto que se celebrara el pasado mes de abril, pero fue suspendida por la huelga de los funcionarios de Justicia en Galicia. A la salida del juicio, que acoge desde ayer la Audiencia de Ourense, el abogado de los tres principales imputados, Víctor Bouzas, remarcó que los patriarcas de ambas familias han arreglado el conflicto y ya ha vuelto “la paz social” en el poblado.

En la vista oral, uno de los acusados declaró que la noche en la que se produjo el tiroteo estaba fumando fuera del hospital cuando vio llegar a varios miembros de la otra familia, que empezaron a sacar “varios bastones”. Por eso, alegó que abrió el capó del coche y cogió un rifle con el que efectuó varios “disparos al aire” pero “nunca” con intención de matar porque se sintió “amenazado”.

Impactos en los coches
No pudo explicar, sin embargo, cómo aparecieron varios impactos de bala en uno de los coches de la otra familia y en la puerta de acceso de entrada al hospital.

Según su versión, los disparos tenían un carácter “disuasorio”, y descartó que se hubiese puesto de acuerdo con su hermano y los hijos de este para acudir al hospital y disparar a la familia del clan rival por presuntas desavenencias a raíz de la relación que mantenían la hija de un implicado y un joven del otro bando. La joven se quedó embarazada y los jóvenes se fueron a vivir juntos sin permiso de sus respectivas familias. 


Además, este acusado negó que lleven armas de forma habitual y esgrimió que ese día las portaban por la mala relación que existía entre los clanes, y que derivó en “un tiroteo” días antes.
Uno de los hijos del principal acusado admitió, por su parte, que efectuó “tres o cuatro disparos” porque “se sentían amenazados” mientras que el otro hijo admitió que disparó el arma de forma accidental cuando forcejeaba.

Los acusados rebajan el tiroteo en el hospital de Ourense a “un roce”