El Depor nos deja helados

Los empleados del Zamora tuvieron que trabajar para quitar la nieve del terreno de juego | ALFAQUÍ
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El Deportivo está obligado a reflexionar. Excusas hay muchas: las bajas, el campo helado... Pero el análisis tiene que ser más profundo. Ya ha dejado atrás la mitad de la primera fase de la temporada y lejos de convencer, no hace más que generar dudas. Las sensaciones no fueron buenas a lo largo de las nueve primeras jornadas, pero los resultados acompañaron. Ahora, estos le dan la espalda.

Venía el conjunto herculino de dejar una atractiva imagen ante un Primera, el Alavés, en la Copa, pero la echó por tierra en su vuelta a Segunda División B. Fue un equipo plano, sin fútbol, sin capacidad para generar ocasiones, superado por un recién ascendido que le ha empatado a puntos en la tabla. Ahora que la clasificación cobra más importancia por si la Covid obliga a parar, el Deportivo está en puestos que dan acceso a luchar por el ascenso, pero a cinco puntos del líder, Unionistas, y con solo uno de margen sobre el cuarto, el Celta B.  

Filomena llevó la nieve al Ruta de la Plata, pero el Zamora logró retirarla del terreno de juego y habilitarlo para el partido. El manto blanco enmarcó el césped duro que se encontró el Deportivo. A la superficie se adaptó mucho mejor el equipo local, acostumbrado a jugar en esas condiciones. El equipo que, como dijo su entrenador la semana pasada, empieza los partidos de Liga “casi perdiendo” por la obligación que tiene de ganar, se quedó helado.

Vázquez apostó por un sistema para llevar la iniciativa, pero la imprecisión de los blanquiazules en la combinación y la presión del Zamora cambió el guión previsto y el Deportivo dominador de la Copa del Rey ante el Alavés recuperó su versión habitual, la de un equipo incapaz de proponer, de dominar, de imponerse en el juego. Volvieron las sensaciones con las que había despedido 2020.

No tardaron los pupilos de David Movilla en comprometer a los deportivistas. Lo hicieron con un pase filtrado por Juanan que remató Guille Perero y desvió Carlos Abad a córner.

Los zamoranos dejaron claro su plan de partido. Verticalidad y aprovechar los espacios que le cedió el Deportivo en su organización defensiva. Y así llegó el gol del equipo de Movilla, para poner aun más complicado un encuentro que ya no transmitía buenas sensaciones.  Dio facilidades Gandoy para el centro lateral, Borja Granero y Mujaid no interpretaron bien la acción, especialmente el canterano, que se llevó la reprimenda de su compañero, y entre los dos se coló Adri Herrera para cabecear a placer al fondo de la red y poner a su equipo por delante en el marcador.

Al Deportivo le duró muy poco el balón en el primer tiempo. Reaccionó timorato, incapaz de avanzar metros con criterio, atascado en ataque y sin poder contrarrestar la movilidad de su rival cuando este le buscaba las cosquillas. 

Los blanquiazules solo dispararon entre los tres palos a los 28 minutos. Lo hizo Salva Ruiz con la pierna menos buena, la derecha.

Mapisa, novedad en la portería del Zamora, despejó el cuero y Adri Castro cruzó en exceso, paralelo a la portería, su disparo. De lo poco rescatable en un Deportivo plagado de bajas por lesión, una por sanción y otra por Covid-19. Sin Uche, Rolan, Héctor Hernández, Bóveda, Miku, Borja Galán, Beauvue y Lara. Demasiados, sí, pero insuficientes para justificar lo que se vio en el Ruta de la Plata. 

Manu Mosquera, que venía de un buen papel en la Copa ante el Alavés, y Adri Castro debutaron con el primer equipo en Liga (en el caso del delantero fue su estreno oficial). Gandoy se situó en el centro del campo junto a  Bergantiños y Borges.  A falta de emoción en campo rival, la puso Carlos Abad en el propio. Se la jugó el portero con un regate en el área y un pase ajustado entre dos atacantes del Zamora. Le salió bien. Segundos después, concluyó el primer tiempo con ocasión para el Zamora. Guille Peredo remató fuera.

Tras el paso por el vestuario, el Deportivo cambió el sistema. Apostó por un 4-2-3-1 con Rui Costa como referente ofensivo. Durante unos minutos, el luso interpretó mejor el juego, Adri Castro aportó desde la derecha y el equipo parecía despertar. Después, volvió a sentirse incómodo y las ocasiones fueron para el Zamora, a la contra. Carlos Ramos envió alto un buen ataque a los 54 minutos y Perero finalizó con un disparo flojo y centrado otra acción ofensiva de los locales. El Deportivo le puso más corazón que fútbol. Fue un equipo plano, sin capacidad de reacción. Vázquez tardó más de una hora en introducir la primera permuta. 

El Zamora se sintió cómodo, pausó el partido con posesiones largas y el Deportivo no le puso en apuros. El Ruta de la Plata disfrutó de la victoria ante el llamado a ser referente en la categoría de bronce, que una vez más se encogió en el césped, sin ideas, sin juego, sin balón. Queda toda la segunda vuelta para enderezar el rumbo, para recuperar, como mínimo los resultados, aunque sea sin fútbol.

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