La plantilla exige al Gobierno que deje a un lado el “postureo” e intervenga Alcoa

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Todavía “hay partido” y así lo avisaron los trabajadores de Alcoa en la masiva manifestación de ayer, pero se necesita una jugada maestra para paralizar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteado por la empresa para su planta de A Grela –también para la de Avilés–, cuyo período de negociación termina mañana. Esa pasa, según el presidente del comité coruñés, Juan Carlos López Corbacho, porque el Gobierno central que lidera Pedro Sánchez reduzca el “postureo” e intervenga la compañía, aunque sea solo de manera temporal. A 48 horas de que se cierre el proceso, miles de gargantas clamaron una solución para evitar que poco menos de 400 familias de la comarca se queden sin un sustento  y advirtieron de que si no hay una solución in extremis seguirán defendiéndose en las calles. 

A las 12.00 horas de ayer salían de la plaza de A Palloza hacia la Delegación del Gobierno unas 3.000 personas para demandar la continuidad de la fábrica de aluminio en A Coruña, aunque sea bajo otra enseña que no sea la de Alcoa. Con el apoyo de los compañeros de Avilés y San Cibrao, los representantes sindicales lanzaron nuevas advertencias al Ejecutivo central, al que culpabilizarán parcialmente de los despidos y la caída del tejido industrial que queda en la comarca si no dan un giro en las negociaciones con la compañía que pueda evitar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE).

El presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho, se mostró muy claro al reclamar “que el Gobierno cambie de actitud en este proceso” porque “tiene que intervenir le guste o no”. Hartos de buenas palabras y “palmaditas en la espalda”, los operarios sostienen que el equipo de Pedro Sánchez “tiene que dejarse de postureo” porque no aceptan la propuesta que la empresa les puso sobre la mesa.

“Queremos saber si sale del Ministerio y de la Xunta, como nos ha dicho la propia Alcoa, hablando de ERTE y después de un ERE que llevaría a la extinción de los contratos de más de tres cuartas partes de la plantilla y la demolición de las instalaciones”, avisó el representante, que recuerda que tanto la Xunta como el Ministerio de Industria deberían haberlos citado para dar a conocer sus posturas definitivas. 

Ante el Ministerio
De hecho, hoy estarán a las puertas del departamento que dirige la ministra Reyes Maroto, porque sostienen que para que haya acuerdo no necesitan ni dos días sino “cinco minutos si hay voluntad política”. Ya que el discurso del sector estratégico ha sido repetido en este conflicto laboral, Corbacho interpreta que en un país demandante de aluminio, el Estado tiene que “tomar las riendas y si no quiere nacionalizar, que gestione las plantas hasta que se busque una alternativa”. 

Si no se hace y se llega al cierre, entienden que habrá dos culpables: la multinacional y las administraciones. En todo caso, no piensan rendirse una vez pase el día 15, puesto que tienen claro que de haber un marco estable se posicionarían oficialmente compañías interesadas en adquirir las fábricas. 

El secretario general de Industria de Comisiones Obreras Galicia, Víctor Ledo, sostuvo que si “a partir del día 15 se da la extinción de contratos, nosotros estaremos despedidos pero los gobiernos central y autonómico estarán desautorizados porque demostraron el apoyo a los trabajadores”. El secretario general de la CIG, Paulo Carril, pidió una rectificación de las instituciones porque sino estarán en esa situación de “corresponsabilidade” . 

Discurso político 
En el acto participaron numerosos políticos de todos los colores y todos coincidieron en reivindicar –como los trabajadores– una acción más contundente por parte del Ejecutivo central.  El secretario general del PSdeG, Gonzalo Caballero, trasladó “toda a reclamación ao goberno para que manteña e intensifique a súa actividade” para conseguir un cierre de esta situación positivo para todos. El socialista advirtió al grupo de que debe entender “por responsabilidade social” que es necesario lograr una continuidad de las plantas antes de su marcha.

La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, quiso dejar bien claro que “nin Galicia nin A Coruña poden permitir o peche de Alcoa”. Advirtió al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de que la Xunta también tiene que asumir su “responsabilidade” y lamentó la “sin razón” del Gobierno de Pedro Sánchez de “non querer levar adiante unha intervención”.

Su homólogo en En marea, Luis Villares, solicitó a la multinacional que recapacite y paralice el ERE para disponer de seis meses de negociaciones para garantizar la viabilidad de la factoría. Al respecto también tomaron la palabra sus compañeros de partido en el Congreso Yolanda Díaz y Antón Gómez-Reino.

La plantilla exige al Gobierno que deje a un lado el “postureo” e intervenga Alcoa