La victoria necesaria

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El Deportivo consiguió la ansiada victoria con apuros, exigencia y ante un rival que, a pesar de ser el colista, puso en aprietos a los de Víctor Sánchez del Amo en varias fases del encuentro.
La primera opción del Depor llegó a los nueve minutos, tras una jugada de ataque que finalizaba con un rechace a la frontal, Borges conseguía ‘engatillar’, , pero el disparo le salía manso aunque bien colocado, con ventaja para el portero gallego Diego Mariño. El Depor comenzaba el encuentro, como se esperaba, mandando en el choque, con un Levante que presionaba alto por momentos y que se cerraba bien para salir a la contra buscando la rapidez de Rossi y de Deyverson.
El ecuador del primer tiempo pasó sin pena ni gloria, inmerso en un partido soso, con poco fútbol y temor de ambos conjuntos. La presión ya es grande a estas alturas de temporada.
Luis Alberto rompió el tedio con un disparo a los 22 minutos después de una jugada en la que Cani abría el juego hacia el atacante gaditano. Volvía a escasear el fútbol hasta el minuto 31, en el que Fayçal chutaba a puerta haciendo intervenir a Mariño. Al rechace no llegaba Luisinho en una clara ocasión para anotar en la segunda jugada. El Levante respondió casi de manera inmediata, llegó rápido al área coruñesa, pero Lux estuvo atento para cortar un centro pasado. Volvió el Depor a la carga y botó un córner (con un solo jugador, no dos) en la siguiente acción, pero tampoco pudo finalizar la jugada. El equipo visitante gozó de una buena ocasión para marcar a los 36 minutos merced a un disparo de Morales después de controlar un balón que le servía su zaga en una acción de contra.
El Deportivo no era capaz de imponer su fútbol, de hecho, poco juego salía de las botas de los blanquiazules, con muchas imprecisiones y balones perdidos. En el 42 el equipo coruñés rompía el muro levantinista con un gol ‘de fútbol sala’. Cargó Lucas Pérez por la izquierda del área pequeña, centró hacia Luis Alberto y el gaditano tuvo que hacer hasta tres maniobras para anotar el 1-0 en una gran jugada personal. Con este resultado se llegaba al descanso.
El choque se reanudaba con la peor noticia posible para el Depor. Un golazo de Rossi empataba el encuentro a los 49 minutos. Si Luis Alberto había hecho varios regates en el área para conseguir su tanto, Rossi hizo lo propio dejando sentado a Arribas y marcando un gol que helaba Riazor. Otra vez, como desde hace tres meses, tocaba sufrir.
Además, el Levante se convertía en dominador del encuentro a partir de su tanto, permitiéndose incluso una llegada al área de Lux a base de paredes. Desde la grada comenzaban a pedirle un cambio al entrenador, la entrada de algún futbolista que pudiera romper la igualada y volver a poner al Depor por delante.
El técnico pareció oír las peticiones y dio entrada a Fede Cartabia, quien a los pocos minutos de estar en el campo, hizo una buena jugada para que Fayçal rematase a puerta haciendo intervenir a Mariño, que salvaba el 2-1 enviando el balón a córner. Aunque tímidamente, al menos el equipo coruñés mejoraba.
En el 76 un taconazo de Lucas Pérez ponía a Riazor en pie. El balón llegaba, no obstante, a las manos del meta levantino.
En el 85 el Depor cargaba con más corazón que cabeza y Juanfran intentaba la jugada personal con la defensa visitante encima. El rechace de los zagueros caía delante de Lucas, que disparaba al palo y, en el rebote, daba en el cuerpo de Mariño y se colaba en la portería.
El equipo blanquiazul conseguía el premio, el gol del triunfo, gracias al empuje propio y de sus aficionados, que seguían gritando en Riazor. No fue, sin duda, el mejor encuentro del Depor. De hecho en otros partidos perdidos o empatados se jugó mejor. Pero había que ganar y eso es lo que cuenta. Amén.

La victoria necesaria